Política

Se dipara la alarma social en Francia por los disturbios de París

Ya son ocho días consecutivos de caos y violencia en los suburbios del norte de París. Decenas de coches y autobuses han ardido y el servicio público de transportes empieza a resentirse. La policía ha desplegado a cientos de agentes para intentar controlar la situación. El Gobierno asegurá que no cederá. Cinco millones de personas viven en unas 750 zonas “sensibles” en Francia, áreas en las cuales la tasa de desempleo registra una media de 20% contra poco menos de 10% a nivel nacional.

ANOCHE FUERON QUEMADOS MÁS DE 500 VEHÍCULOS EN LA OCTAVA JORNADA DE VIOLENCIA
Un nuevo infierno, una nueva noche en los suburbios al norte de París. Dos mil policías han sido desplegados por las calles. Durante toda la noche vigilan en especial concesionarios de coches, centros comerciales y establecimientos públicos. Junto a ellos, también están diez unidades de bomberos, preparados en todo momento para apagar los fuegos de la ira de los jóvenes radicales.

Una respuesta fánatica a la muerte de dos jóvenes de origen africano, electrocutados cuando huían de la policía, según creen los protagonistas de la revuelta. Todo lo contrario que lo que asegura el informe presentado por el ministro de interior Sarkozy. Según el cual, la policía no perseguía a los dos adolescentes.

El primer ministro Villepin ha prometido un plan de acción para acabar con esta situación. “La república francesa no cederá. El orden y la justicia en nuestro país tendrán la última palabra”, aseguraba el primer ministro galo.

Su rival político Sarkozy ha sido acusado de echar leña al fuego al llamar “chusma” a los jóvenes de esos barrios marginales. En su mayoría, magrebíes y africanos que protestan cada noche creando un nuevo infierno.

Un total de 519 vehículos quemados y 78 detenidos

En la región de Ile-de-France, en la que se encuentra la capital, los jóvenes incendiaron al menos 519 vehículos en Aulnay-sous-Bois, Blanc-Mesnil, Bourget y Trappes, pese a que el Gobierno había ordenado el despliegue de 1.300 agentes en el departamento de Seine-Saint-Denis.

Según el Ministerio de Interior, en Seine-Saint-Dennis en concreto, se han quemado al menos 205 vehículos mientras que un incendio ha arrasado una nave industrial de 15.000 metros cuadrados en Aulnay-sous-Bous, mientras que un hangar con productos de marroquinería también ha quedado parcialmente destruido por las llamas en Blanc-Mesnil, según indicaron los bomberos, que tuvieron que intervenir además en Bagnolet, Saint-Ouen y Le Bourget.

Asimismo, 27 autobuses fueron quemados, estos se encontraban en un garaje en Trappes, en el departamento de Yvelines. En este departamento también fueron pasto de las llamas 78 vehículos, mientras otros 96 en Val-d´Oise. Además, se lanzaron proyectiles incendiarios contra diversos edificios oficiales en la región.

Las fuerzas del orden detuvieron durante la noche a un total de 78 personas, según indicó la Dirección General de la Policía Nacional. Los cinco agentes resultaron heridos, tres fueron alcanzados por los proyectiles lanzados por los jóvenes manifestantes en Poissy (Yvelines) y otros dos en Val-d´Oise.

Violencia urbana en Francia debilita a ministro del Interior

La violencia urbana que desde hace una semana afecta una parte de la periferia de París, ha debilitado la postura de paladín de la seguridad que se ha dado el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, y las críticas surgen no sólo de la oposición sino de su propio campo en el gobierno.

La oposición de izquierda ha cuestionado esta semana al gobierno de Jacques Chirac, que durante las elecciones presidenciales de 2002 fundó buenaparte de su campaña en el tema de la lucha contra la violencia.

Desde que inició sus funciones, el ministro del Interior, Sarkozy fijó claramente su política centrada en una acción policial de mano dura, descartando un acercamiento y una inserción de las fuerzas del orden en el seno de la sociedad, como lo planteaba la izquierda.

Actuando a menudo en primera línea, en lo que sus adversarios denuncian como su campaña para las elecciones presidenciales de 2007, Sarkozy ha multiplicado sus declaraciones de tono guerrero y los términos insultantes hacia algunos sectores de la población de las zonas sensibles.

Desde el jueves pasado, cuando comenzó la ola de violencia urbana, luego de la muerte accidental de dos jóvenes que se refugiaron en un transformador eléctrico creyendo ser perseguidos por la policía, Sarkozy ha sido centro de las críticas de la oposición que lo acusa de “echarle leña al fuego” con sus expresiones como “canalla” para referirse a los jóvenes de los suburbios. Pero también, una polémica en torno a su lenguaje lo enfrentó en particular a Azouz Begag, ministro delegado para la Igualdad de Oportunidades, un sociólogo de origen argelino que creció en un barrio.

El miércoles, durante la sesión de preguntas al gobierno en la Asamblea Nacional, Sarkozy fue aplaudido por numerosos diputados de su partido UMP (Unión del Movimiento Popular), pero no fue invitado a expresarse si bien estaba claramente concernido por la actualidad.

El primer ministro Dominique de Villepin prefirió responder personalmente atres de las cuatro interrogantes planteadas por los diputados acerca de las violencias en los suburbios, dejando al ministro de la Cohesión Social, Jean-Louis Borloo, la responsabilidad de responder a la última. Claramente incómodo y tenso Sarkozy se mantuvo en silencio.

Una rivalidad cada vez mayor opone al primer ministro con su ministro del Interior con miras a la elección presidencial de 2007.

Cinco millones de personas viven en unas 750 zonas “sensibles” en Francia, áreas en las cuales la tasa de desempleo registra una media de 20% contra poco menos de 10% a nivel nacional.

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