El Partido Revolucionario Institucional (PRI), el mayor de la oposición en México, selló su alianza con los “verdes” en su intento de recuperar el poder en las elecciones generales previstas para el 2 de julio de 2006.
El oficialista Partido Acción Nacional (PAN) no hará alianzas e irá en solitario
El Partido Revolucionario Institucional (PRI), el mayor de la oposición en México, selló su alianza con los “verdes” en su intento de recuperar el poder en las elecciones generales previstas para el 2 de julio de 2006.
Con este pacto, alcanzado ayer, lunes, los dos más importantes partidos opositores mexicanos ya definieron sus asociaciones, pues el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) ya hizo su coalición con otros dos movimientos minoritarios.
Mientras, el gobernante Partido Acción Nacional (PAN) va en solitario.
El PRI fue sacado de la casa presidencial en 2000 paradójicamente por una alianza entre el PAN y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) que llevó al poder al conservador Vicente Fox.
La unión PRI-PVEM, llamada “Alianza por México”, tiene como candidato a Roberto Madrazo, un hábil político del ala dura del priísmo que fue gobernador del estado petrolero de Tabasco (sur).
El PRI gobierna en 17 de los 32 estados del país y es mayoría en el Congreso, y el PVEM es un partido pequeño cuyos dirigentes han sido involucrados en escándalos de corrupción.
La “Alianza por México” recibió de inmediato muchas críticas de analistas, que destacan el malabarismo político de los “verdes”, pues la semana pasada negociaban con el PAN unir fuerzas para las presidenciales de 2006.
Los “verdes” han ofreció aportar a la alianza “tres millones de votos”, equivalentes al 6 o 8 por ciento de los sufragios que dice tener asegurados para el próximo 2 de julio.
Otro que ha elegido a sus compañeros de aventura fue el PRD, que se alió con los minoritarios partidos del Trabajo (PT) y Convergencia para impulsar la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, favorito en las encuestas.
El secretario general de Convergencia, Alejandro Chacona, dijo ayer que esta alianza busca “dejar atrás un proyecto neoconservador que aspira al continuismo”.
Para el analista Salvador García Soto con estas alianzas no sale beneficiada la democracia en México, pues son “para ganar votos porque después no tienen repercusión en términos de gobierno”.
El único de los grandes que va sólo es el gobernante PAN -después de haber sido desairado por el PVEM- y cuyo candidato presidencial, Felipe Calderón, dijo anoche a la prensa que va a buscar “una alianza con la sociedad”.
Calderón explicó que va a buscar al 35 por ciento de ciudadanos que no tienen preferencia por ningún partido político o que no simpatizan con ellos.
El analista García Soto dijo a EFE que estas alianzas pueden sumar puntos, pero no son una transferencia automática de votos, como promete el PVEM.
Sin embargo, destacó que los partidos pequeños pueden aportar uno o dos puntos porcentuales y en una competencia cerrada pueden marcar la diferencia.
El secretario de la comisión legislativa para la Reforma del Estado y diputado por el gobernante PAN Jorge Triana calificó de “oportunistas” y “mercenarios” a los partidos que hicieron estas alianzas y descartó que ello afecte a Calderón.
El PRI y el PVEM “quedaron en el mismo estanque de la corruptela”, afirmó Triana, cuyo partido fracasó en aliarse con los “verdes”.
El diputado del PVEM y negociador en la alianza con el PRI, Cuauhtémoc Ochoa, explicó a EFE que no concretó una coalición con el PAN porque en los cinco años que lleva en el Gobierno no ha mostrado interés por la protección medioambiental ni por el desarrollo sostenible, temas clave de su partido.
Aseguró que la unión servirá para recuperar la presidencia de México porque “el PVEM aportará las caras jóvenes y las ideas entusiastas, y el PRI su experiencia para gobernar”.
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