Bloqueos de caminos y marchas de protesta de indígenas y campesinos marcaron ayer el fin de una efímera tregua de un día en Bolivia, mientras el gobierno busca un diálogo nacional y los empresarios de Santa Cruz piden al presidente Carlos Mesa dar un paso al costado.
Bloqueos de caminos y paralización en todas las actividades
En medio de ese panorama crítico, la ministra de Educación, María Soledad Quiroga, renunció aduciendo discrepancias muy serias con el gobierno de Mesa.
Las movilizaciones por la nacionalización de los hidrocarburos se reanudaron tras el feriado católico del jueves (Corpus Christi) que sirvió para aliviar a esta ciudad asediada desde inicios de semana por manifestaciones populares, apoyadas por campesinos, maestros, mineros, comerciantes y trabajadores.
Grupos de manifestantes intentaron ingresar a la céntrica Plaza Murillo, donde se ubican el Palacio Quemado (presidencial) y el Congreso, pero fueron repelidos por la Policía antimotines que no pudo impedir nuevamente la rotura de ventanales de tiendas comerciales.
Las protestas se reanudaron con fuerza en una autopista que conduce de La Paz a la vecina ciudad de El Alto, foco de las protestas, donde cientos de disconformes y maestros rurales apedrearon buses y casetas de peaje, lo que llevó a la Policía a lanzar gases lacrimógenos
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Esa importante vía lucía bloqueada con una alfombra de piedras y troncos colocados por manifestantes que reclaman la nacionalización de los hidrocarburos, la convocatoria a una Asamblea Constituyente y rechazan a movimientos regionales de autonomía.
Un panorama similar mostraban otras rutas que conducen a diversas ciudades de este país andino, que reprodujeron la situación de aislamiento en que se debate La Paz desde el lunes.
En medio del caos, el presidente Mesa llamó al diálogo y conformó comisiones de trabajo para restablecer la concertación con los sectores sociales, sindicales y políticos.
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