El primer ministro israelí, Ariel Sharon, intentará introducir el “sistema presidencialista” en el país, de manera que el jefe del Ejecutivo sería elegido directamente, y los miembros de la Knesset (Parlamento) serían elegidos según las regiones del país, si es elegido para un tercer mandato en las elecciones generales que se celebrarán en la próxima primavera.
Si es elegido para un tercer mandato en las elecciones generales
El primer ministro israelí, Ariel Sharon, intentará introducir el “sistema presidencialista” en el país, de manera que el jefe del Ejecutivo sería elegido directamente, y los miembros de la Knesset (Parlamento) serían elegidos según las regiones del país, si es elegido para un tercer mandato en las elecciones generales que se celebrarán en la próxima primavera.
“Lo mejor que este partido puede hacer para el país es cambiar el sistema de Gobierno”, aseguró
hoy al diario ´Haaretz´ el ministro de Transporte, Meir Sheetrit, refiriéndose al Kadima, el partido creado por Sharon tras abandonar el Likud y al que el mismo Sheetrit se ha sumado.
Sharon dimitió esta semana, abriendo la puerta a elecciones generales anticipadas para la primavera de 2006, y tomó la decisión de abandonar su partido político del Likud para crear el Kadima, de centro.
Según el actual sistema, los partidos políticos presentan las listas nacionales de candidatos, y el electorado emite un solo voto para un partido. Así, la formación con el mayor número de votos totales es la que generalmente forma el Gobierno, y su líder se convierte en primer ministro.
Durante un breve periodo de tiempo que comenzó en la década de 1990, los votantes podían emitir dos papeletas, una para elegir al primer ministro de manera individual y otra para la lista de un partido que determinaría la representación de la Knesset.
Sheetrit defendió en el rotativo israelí que lo más ventajoso sería un cambio completo, y no parcial, del sistema. “La idea siempre fue que sean elecciones directas para el primer ministro o, si lo prefiere, un sistema presidencialista de gobierno, junto a elecciones regionales para la Knesset”, agregó.
“Lo que ocurría en el pasado es que cambiaron lo que era fácil de cambiar, elecciones directas para el primer ministro, pero no ´tocaron´ los partidos. Fue un error fatal, que nos hizo retroceder”, agregó.
Un sistema extenso regional-presidencialista “traerá estabilidad al gobierno y logrará una conexión más fuerte entre las autoridades elegidas y aquellos que los eligieron”.
Si los miembros de la Knesset son elegidos desde las regiones “sólo las personas que quieren los votantes serán elegidos, no aquellos que los comités centrales de los partido quieran. Esto supondría la más seria contribución a la calidad del gobierno en Israel”, declaró a Radio Israel.
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