No lo tiene fácil estos días el nuevo presidente palestino Mahmud Abbas. Mientras Ariel Sharon le concede un muy corto plazo para que consiga frenar los atentados contra objetivos israelíes antes de sentarse a negociar, el grupo terrorista Hamás parece empeñado en echar por tierra todos sus esfuerzos y continúa con sus ataques.
Mientras, el lider palestino trabaja contrarreloj
Quizá empujado por las presiones internacionales, Ariel Sharon ha decidido dar
una pequeña tregua al presidente palestino Abú Mazen para que logre aplacar a
los terroristas de Hamás y dejen de atentar contra objetivos israelíes. Si bien,
teniendo en cuenta que el plazo, según señalan algunos medios norteamericanos,
es de 48 horas la cosa adquiere tintes de ultimátum más que de tregua. Parece
difícil que, por más esfuerzos que haga, el recién elegido presidente Mahmud
Abbas consiga acabar en tan corto plazo de tiempo con un grupo terrorista que
lleva actuando años y años.
El panorama pinta aún más negro para el
presidente palestino si, además, tenemos en cuenta que Ariel Sharon ya ha
amenazado con “consecuencias enormes” si Abú Mazen no consigue contener a los
radicales, cosa que no parece probable a tenor de los últimos acontecimientos
(ayer mismo, Hamás volvió a atentar contra objetivos israelíes). Pero Israel no
cede: “Como presidente, debe elegir entre permanecer como rehén de los
terroristas y no hacer nada o actuar contra ellos”, señaló Sharon.
No lo
tiene fácil, Mahmud Abbas, quien, abierto el período de “tregua”, se apresura
para intentar convencer a los radicales de que depongan las armas y cesen los
ataques contra objetivos israelíes. Mientras el líder palestino trabaja
contrarreloj, sus ruegos no parecen surtir efecto por el momento. Ayer mismo,
cuando tenía previsto visitar Gaza se produjo un atentado en una colonia judía.
Fuentes israelíes confirman el ultimatum de Ariel Sharon: “Concedemos a
Abu Mazen (Mahmud Abbas) un plazo limitado para que se decida a luchar contra el
terrorismo. Si no lo hace, cambiaremos todas las reglas del juego y los
palestinos pagarán un precio enorme”, señalan. En caso de que Abbas no consiga
llegar a buen puerto con sus planes antiterroristas, Israel parece dispuesto,
incluso, a examinar proyectos de gran alcance, como la reocupación de sectores
de la Franja.
La apuesta parece clara: las gestiones de Mahmud Abbas
podrían darle a Palestina el todo o la nada. Y desde Israel no parecen tener
dudas: “Si actúa (Abú Mazen) contra los terroristas, estaremos dispuestos a
coordinar la retirada de la franja de Gaza con los palestinos”.
Consciente de que se la juega a todo o nada, Mahmud Abbas tiene prevista
toda una agenda de reuniones para gestionar la tregua, con los servicios de
seguridad palestinos en Gaza (a los que ya ordenó impedir los ataques contra
Israel) y hoy mismo con responsables del movimiento islamista radical Hamás.
Además, el nuevo presidente palestino ordenó el lunes la integración “lo
más rápido posible” de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa en el seno de los
servicios de seguridad. Ese grupo reivindicó el ataque de Karni, donde seis
israelíes fallecieron el pasado jueves.
Abbas podría llegar a desplegar
hasta 30.000 efectivos de las fuerzas palestinas en los sectores de la franja de
Gaza para evitar que los terroristas disparen desde allí sus cohetes contra
objetivos israelíes. Sin duda, es mucho lo que está en juego. Dar el paso
definitivo hacia la reanudación del proceso de paz, o retroceder de nuevo a un
punto muerto en las negociaciones.
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