Editorial
El gobierno de Siria aceptó ayer que investigadores de las Naciones Unidas interroguen a sus funcionarios en Viena acerca del asesinato en un atentado con bomba del ex primer ministro libanés Rafik Hariri, poniendo fin a un largo período de disidencias con la organización internacional. El primer ministro libanés, Fuad Siniora, calificó de ´positivo´ el acuerdo entre la ONU y el gobierno sirio para trasladar a Viena a los cinco sospechosos por el asesinato del ex primer ministro libanés Rafi Hariri.
Con esto se terminan los roces entre Detlev Mehlis, encargado de la investigación, y el ministro de Asuntos Exteriores sirio, Farouk al Sharaa, quien había criticado a la ONU por rechazar la cooperación del Gobierno de Siria en la pesquisa. El punto de discordia era que Damasco solo accedía en un principio a que los sospechosos fueran interrogados dentro de Siria. Luego cedió tras recibir garantías de que las cinco personas podrán regresar a Siria tras éste. Damasco, que niega cualquier relación con el atentado que se cobró la vida de Hariri el pasado 14 de febrero, se había negado hasta ahora a esta posibilidad.
Los nombres de las personas que serán interrogadas no han sido dados a conocer, aunque todos están vinculados a los servicios secretos y de seguridad y entre ellos podría encontrarse el cuñado del presidente sirio, Bachar al Assad. En paralelo, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha vuelto a meter presión a Siria para que colabore con la comisión investigadora que dirige Mehlis.
Con este paso dado hacia la cooperación Siria se ha librado de las sanciones estipuladas en la resolución 1.636 que menciona el capítulo VII de la Carta de la ONU, que permite la imposición de sanciones en caso de no cooperación. Se debe mencionar también el importante rol de la oposición al régimen de al Asaad y ejercida mediante la “Declaración de Damasco”, que advierte de que “cualquier sirio, sin tomar en consideración su jerarquía, deberá pagar el precio de sus actos en caso de que al término de la investigación se le juzgue culpable”.
Ahora la investigación está obligada a no quitarle ojo a lo que ocurre en el Líbano, luego de que ayer muriera en Trípoli un testigo clave en un sospechoso accidente de tráfico. Cabe recordar que el informe preliminar de la ONU discernía que el asesinato de Hariri podría haber sido cometido por fuerzas de seguridad de los dos países.
Volviendo a Siria, es posible que el régimen de Assad está sentenciado y que el informe Mehlis sea su certificado de defunción. Eso espera la comunidad internacional al ponderar que la Siria de Assad ha sido aliado constante de la República Islámica de Irán, otro estado patrocinador del terrorismo, particularmente de los radicales palestinos y de Hezboláh en el Líbano. Por ese motivo el éxito de la investigación es clave para templar un punto candente en la geografía política de Oriente Medio.
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