La empresa con más intereses en Cuba es Sol Meliá, con 23 establecimientos repartidos por la isla. Fuentes de la cadena hotelera indicaron a Europa Press que la situación en sus establecimientos es de “absoluta normalidad”. “Seguimos trabajando igual que la semana pasada, con una buena temporada de verano, y no hay cancelaciones”, aseguraron.
Preocupación por la incertidumbre política
Las cadenas hoteleras españolas con intereses en Cuba siguen de cerca la situación política que vive el país, después de que el líder cubano Fidel Castro fuera sometido el pasado martes a una intervención quirúrgica a causa de una hemorragia intestinal, lo que le llevó a delegar el Gobierno de la isla en su hermano Raúl. Tanto Sol Meliá, como Barceló y Riu apuestan por la industria turística de la isla caribeña, aunque con diversos enfoques. Las compañías explotan los hoteles en régimen de gestión, ya que todos los inmuebles son propiedad del Estado cubano.
La empresa con más intereses en Cuba es Sol Meliá, con 23 establecimientos repartidos por la isla. Fuentes de la cadena hotelera indicaron a Europa Press que la situación en sus establecimientos es de “absoluta normalidad”. “Seguimos trabajando igual que la semana pasada, con una buena temporada de verano, y no hay cancelaciones”, aseguraron.
Por su parte, el grupo Barceló, que cuenta con tres hoteles, considera que el principal riesgo al que puede hacer frente el sector turístico en Cuba son las tensiones sociales, políticas y económicas que puedan surgir a raíz de una transición en el caso de que fallezca Castro.
Fuentes de Barceló explicaron a Europa Press que las tensiones derivadas de una transición pueden dar lugar a “situaciones incómodas para los turistas”, como son los disturbios y huelgas, y “teniendo una oferta tan amplia en el Caribe y en otros lugares, el turista normalmente rechazaría Cuba”.
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