Los inversores institucionales globales están mostrando una preocupación creciente por los riesgos al alza del IPC en EE.UU., al tiempo que reducen su inquietud por los riesgos a la baja del crecimiento. Según la encuesta global de confianza en divisas y tasas de interés de Bank of America (BofA), publicada el viernes pasado, un entorno macroeconómico resistente ha devuelto al radar del mercado la posibilidad de nuevas subidas de tasas de la Reserva Federal (Fed).
El indicador mensual de confianza, que encuestó a 60 gestores de fondos con un patrimonio combinado de USD 869.000 millones, revela un cambio brusco en el posicionamiento del riesgo global. Según los analistas de BofA, «los encuestados están cada vez más nerviosos por los riesgos al alza de la inflación (IPC, en rigor) en EE. UU., mientras que parecen mucho menos preocupados por los riesgos a la baja del crecimiento».
El temor -o la oportunidad del carry trade- de una suba en las tasas por parte de la Fed está provocando una caída en las bolsas, mientras el “índice del miedo”, el S&P 500 VIX, sube, y también caen en los “valores refugio” como el oro y las criptomonedas. Esto sigue a los datos consecutivamente elevados del Índice de Precios al Consumo (IPC) y del Índice de Precios al Productor (IPP) -la “inflación” para los legos- publicados a principios de semana.
Sumando los elevados precios del petróleo crudo, con el Brent superando los USD 110 por barril este domingo por la noche, a los persistentes datos de “inflación” obligaron a los traders de bonos y acciones a ajustar sus expectativas, alejándolas de los recortes de tasas de la Fed y acercándolas a posibles subidas de tasas.
La fuerte caída siguió a una venta masiva en los mercados de bonos globales, el cambio financiero en general empujó los rendimientos del bono del Tesoro estadounidense a 10 años por encima del 4,6%. Aunque una subida en los treasuries de tramos más cortos. Cuando los bonos a corto plazo suben de precio (y baja su rendimiento) mientras los de largo plazo bajan de precio (y sube su rendimiento), los inversores suelen estar anticipando un crecimiento de la economía.
El cambio de panorama ha trastocado el consenso anterior: el 28% de los gestores de fondos afirma ahora que el crecimiento estadounidense está bien valorado, pero que el riesgo al alza de la “inflación” sigue estando significativamente infravalorado, duplicando el 14% registrado el mes pasado.
Al mismo tiempo, una cuarta parte de los inversores encuestados considera que la Fed es el banco central más probable para sorprender al mercado con más subidas de tasas de interés de las que actualmente se descuentan. Los crecientes riesgos hawkish están alterando directamente el comportamiento del mercado de bonos.
Las opiniones de los inversores sobre la política monetaria de la zona euro siguen siendo muy matizadas. Una mayoría del 58% de los gestores de fondos considera que las posibles próximas subidas de tasas de interés del Banco Central Europeo (BCE) son una medida práctica de «gestión del riesgo para garantizar la estabilidad de precios».
Sin embargo, el 31% de los encuestados califica explícitamente un mayor endurecimiento del BCE como un claro «error de política monetaria». Mientras tanto, la confianza en los mercados emergentes repuntó en mayo desde mínimos de varios años.
Los gestores de fondos adoptaron una postura neutral o sobre ponderada en deuda de mercados emergentes, con preferencia por los bonos en moneda local. No obstante, los estrategas de BofA advirtieron de que el deterioro de la confianza geopolítica global genera las preocupaciones en torno a que «la mejora de la confianza pueda tener bases inestables».
Si bien la deuda global, como porcentaje del PIB, se ha mantenido relativamente estable, las ratios de deuda siguen con una leve tendencia a la baja en general en los países maduros, mientras que aumentan los emergentes. Según el IIF, los incrementos más pronunciados durante este periodo se observaron en Noruega, Kuwait, China, Baréin y Arabia Saudí, registrando cada uno aumentos superiores a 30 puntos porcentuales del PIB.
Por cierto, en este incremento desproporcionado en países con poca capacidad de repago se debe, en buena parte, a organismos internacionales (multi) estatales. Como el mercado no hubiera otorgado esos fondos, hacía falta la coerción estatal para poder obtenerlos, por vía impositiva, de los ciudadanos y derivarlos por razones políticas.
Por caso, en el siguiente cuadro puede verse cómo los países más endeudados con el FMI son precisamente los que tienen economías más ineficientes, los países más pobres, y esos créditos lo que logran es, precisamente, que esas economías ineficientes no se reconviertan y sean financiadas para seguir con el despilfarro.

Claramente, debido al alto endeudamiento del Estado, con la suba de tasas por parte de la Fed, Argentina podría verse perjudicada más de lo que ya está y lo reconoce un informe del BCRA.
Por Alejandro A. Tagliavini* Buenos Aires, 17/05/2026
*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
En X @alextagliavini


















