Teherán criticó con contundencia la invasión de Irak por parte de Estados Unidos que acabó con el régimen de Sadam Husein y se opuso a la ocupación, que dura ya cerca de dos años.
Sin embargo, las elecciones celebradas hoy en el país pueden ser especialmente beneficiosas para Irán. Es una oportunidad única no vista en siglos para que la política iraquí vaya a favor de Irán”, aseguró un analista político, Hamid Reza Jalaipour. E
n el lado contrario, algunos países suníes se muestran preocupados con un posible gobierno chií en el país en connivencia con Irán, mientras que Teherán, dentro de las formas diplomáticas, dice conformarse con un poder secular en Irak con el que pueda mantener relaciones cordiales.
“Dejemos que su pueblo decida el futuro de su país”, señaló Houshang Darab, de 50 años, un empresario textil iraní defensor de que ni Estados Unidos ni Irán interfieran en el proceso en Irán. “Un gobierno democrático y secular es la mejor opción para que no haya ninguna excusa para la guerra”, afirmó. A pesar de la importancia que las elecciones de hoy pueden tener para el futuro de Irán, los medios de comunicación no fomentaron los debates sobre el asunto.
En los informativos habituales de televisión apenas se conceden unos breves minutos a comentar lo que ocurre en el país vecino, a pesar de que la prensa escrita publicó editoriales y cuadernillos sobre la Historia de Irak. “Espero que las elecciones conduzcan a la salida de los ocupantes de Irak”, señaló el ministro de Defensa iraní, Ali Shamkhani, en unas declaraciones recogidas por la agencia oficial IRNA. Por su parte, la televisión pública emitió hoy un programa en el que se defendía que las elecciones en Irak supondrán “el comienzo de la democracia y el final de la ocupación y de la insurgencia en Irak”.
A pesar de que los dos países albergan algunos de los santuarios chiíes más importantes del mundo y sus pueblos comparten parecidas tradiciones religiosas, una régimen teocrático chií en Irak podría crear problemas para Irán, ya que podría disputarse con él la influencia sobre la comunidad chií en todo el mundo. “Un Gobierno no militarizado, no ideológico y electo asegura los intereses iraníes”, aseguró por su parte el analista político Saeed Laylaz.
HISTORIA DE ENFRENTAMIENTOS
Los dos países cuentan con una historia reciente de décadas de enfrentamientos. El Irak gobernado por Sadam Husein, que sentó las bases de su dictadura sobre el apoyo suní, mantuvo durante ocho años una guerra con Irán que concluyó en 1988. Los dos vecinos nunca llegaron a firmar un acuerdo de paz.
Más recientemente, el ministro interino de Defensa iraquí, Hazem Shaalan, calificó a Irán como el “primer enemigo” de Irak y lo acusó de apoyar la insurgencia al permitir el libre tránsito a través de sus fronteras.
Teherán se defendió diciendo que intenta controlar su frontera, pero lo cierto es que esta demarcación de 1.600 kilómetros apenas cuenta con presencia policial.
No sólo Bagdad, sino también Washington acusaron a Teherán de interferir en la situación política en Irak. En todo caso, un apoyo directo a las elecciones iraquíes hubiera puesto en una situación comprometida al régimen controlado por la mano dura religiosa. Si hubiera apoyado la consulta, algunos sectores internos lo hubieran acusado de estar con a Estados Unidos, mientras que si hubiera decidido boicotearla, la comunidad chií del país perdería una buena oportunidad para llegar al pode
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