Política

“The Economist” apoya a Blair porque es la mejor opción de “centro derecha”

La respetada revista financiera “The Economist” ha expresado su apoyo al primer ministro británico, Tony Blair, en su intento de lograr un tercer mandato en las elecciones del próximo 5 de mayo. “Tony Blair, con todos sus defectos, sigue siendo la mejor opción de centro-derecha”, según FT.

Irak centra la atención del final de campaña en Reino Unido
En su número de esta semana, titulado “No hay alternativa”, la revista explica
su respaldo al líder laborista por ser “la mejor opción de centro derecha”, el
historial económico de su Gobierno, el impulso a las altas tasas universitarias
y la guerra de Irak.

“Blair perdió argumentos al decepcionar al público
con lo poco que sabía del programa de armas de Sadam Husein. Pero seguimos
pensando que invadir fue lo correcto debido a la incertidumbre e historial de
Sadam, y que el progreso en Irak y Oriente Medio demostrará que Blair no sólo
fue valiente sino que tenía razón”, señala en un editorial.

Para “The Economist” no hay alternativa en la política
britanica que no sea Blair

“The Economist” considera que
“esto ofrece una razón clara para seguir apoyando” a Blair, para quien en estos
momentos no hay alternativa en la política británica por las posiciones erróneas
de los partidos de oposición sobre los temas más importantes.
 
Aún
así, la publicación también cita algunos puntos flacos del dirigente laborista,
en el poder desde 1997 y que aspira a un histórico tercer mandato consecutivo
para su partido. “La veta autoritaria que ha mostrado sobre las libertades
civiles y las mayores dificultades económicas apuntan hacia al otro lado”,
admite “The Economist”, para el que, no obstante, sólo hay una conclusión clara.
“Tony Blair, con todos sus defectos, sigue siendo la mejor opción de
centro-derecha”, acaba ese editorial.

Irak

La decisión de apoyar la
guerra de Irak en 2003 amenazó hoy más que nunca con pasar factura al primer
ministro británico, Tony Blair, en la recta final de los comicios, tras
filtrarse un informe que arroja dudas sobre su legalidad.

A una semana
de la cita en las urnas, el Gobierno laborista se vio obligado hoy a publicar el
documento completo en el que, el 7 de marzo de 2003, el fiscal general y asesor
de Blair, Peter Goldsmith, expresaba sus reservas sobre la invasión que iba a
iniciarse trece días después.

Tras oponerse en incontables ocasiones, al
líder laborista no le quedó más remedio que sacar a la luz el texto íntegro, por
una cadena de acontecimientos en las últimas horas que pueden suponer un mazazo
para un partido que aspira a su tercer mandato consecutivo.

A la
filtración ayer de un resumen del documento, a Blair se le sumaron las críticas
voraces de una oposición que ya no piensa concederle tregua alguna hasta el día
de las elecciones y el aluvión de preguntas con el que le avasallaron hoy los
periodistas.

El primer ministro apareció en rueda de prensa en Londres,
arropado por su “número dos”, Gordon Brown, en un momento en el que le era
precioso el apoyo de sus colaboradores para tratar de impedir una mayor caída de
su credibilidad, mermada desde el inicio de la crisis de Irak.

Pese a
que el informe de Goldsmith advertía de que “la vía legal más segura” era lograr
una segunda resolución de Naciones Unidas, Blair se mantuvo en sus trece al
asegurar que el fiscal general aprobó su legalidad. “Tenía una decisión que
tomar y la tomé. Eso es liderazgo, siempre habrá gente que lo pondrá en duda (la
necesidad de la guerra)”, indicó Blair, para quien “irá siempre en mi
conciencia, pero no me arrepiento”.

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