Política

Tibios acercamientos entre Bush y la UE, tras el triunfo republicano

La UE, tras el triunfo del candidato republicano, ha ofrecido cortar lanzas y olvidar el pasado. En la cumbre europea de Bruselas, los 25 países miembros expresaron su deseo de “colaborar muy estrechamente con el presidente Bush y su nueva administración”.

Repercusiones en Bruselas
En su primera rueda de prensa tras las elecciones, en la que presentó su programa para los próximos cuatro años, el presidente ofreció pocas pistas acerca de lo que será su estrategia internacional y se centró en cuestiones internas.

Sin embargo, dejó claro, al menos de palabra, que su intención es “tender lazos a nuestros amigos y aliados, nuestros socios en la Unión Europea y la OTAN”, y dejar atrás las fricciones sufridas a raíz de la guerra en Irak.

La Unión Europea, tras el triunfo del candidato republicano, ha ofrecido también estrechar la mano y olvidar el pasado. En la cumbre europea de Bruselas, los 25 países miembros expresaron su deseo de “colaborar muy estrechamente con el presidente Bush y su nueva administración”.

Los expertos, sin embargo, se muestran escépticos acerca de hasta qué punto puedan restañarse las heridas transatlánticas.
Según el analista Philip Gordon, del centro de estudios políticos Brookings Institution, Bush “ha dejado muy claro cuál es su visión del mundo y nadie debería pensar que va a plantearse cambiarla por el bien de su relación con Europa”.

Pero también es cierto, según Gordon, que “EEUU y la UE se necesitan mutuamente y siguen teniendo intereses comunes”.
Ambas partes deberán, según los analistas, incrementar su cooperación para tratar de resolver el principal desafío en materia de política exterior: Oriente Medio.

Según el ex secretario de Estado adjunto y actual analista de Brookings, Martin Indyk, “Oriente Medio va a dominar el programa de política exterior del presidente lo quiera o no, y serán las tres letras I: Irak, Irán e Israel-Palestina” las que decidan si la herencia de Bush es de paz y democracia o inestabilidad y violencia.
Una posible desaparición de escena del presidente palestino, Yaser Arafat, “crea una oportunidad”, según Indyk, para que Washington apoye a un liderazgo palestino moderado que pueda relanzar las negociaciones de paz.

La gran duda es si EEUU está dispuesta a llevar a cabo un ataque preventivo contra Irán en caso de que no se llegue a un acuerdo diplomático.
Los expertos consideran que las posibilidades son mínimas. Según Reuel Gerecht, del American Enterprise Institute, un ataque preventivo “aumentaría aún más el cisma entre EEUU y Europa”.

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