La Unión Europea (UE) y Turquía alcanzaron ayer un histórico acuerdo sobre el inicio de conversaciones el 3 de octubre del 2005 para el ingreso de la nación musulmana al bloque, tras superar disputas sobre la relación de Ankara con Chipre.
Blair y Zapatero, entre los que más apoyan a Turquía
Los 25 representantes de la UE advirtieron que las conversaciones serían
abiertas y sin ningún resultado garantizado, ante la escéptica opinión pública
en gran parte de Europa occidental.
Turquía se comprometió
unilateralmente a firmar un protocolo ampliando su acuerdo de asociación con la
Unión Europea a los diez nuevos estados miembros, incluyendo a Chipre y la UE
aclararía que esto no es equivalente al reconocimiento del gobierno
greco-chipriota en Nicosia, que Ankara rechaza.
El sur de Chipre,
reconocido internacionalmente como un estado, es miembro de la UE, pero Turquía,
que ocupa el norte de la isla, no lo acepta y eso fue uno de los puntos más
discutidos en las negociaciones.
El proceso de adhesión de Turquía será
largo y tenso, y tardará al menos una década. Su candidatura se hizo oficial en
1999, pero se le impuso como condición mejorar su política de derechos humanos y
aplicar reformas financieras. Desde entonces, Ankara abolió la pena de muerte y
aplicó un programa de recuperación del Fondo Monetario Internacional
(FMI).
Repercusiones
El presidente del Gobierno español, José Luis
Rodríguez Zapatero, se felicitó por la decisión de abrir a Turquía las puertas
de la Unión Europea y destacó que con este acuerdo los Veinticinco extienden sus
valores comunes de democracia y derechos humanos a un área «muy relevante».
«La UE nació para la paz, la integración económica, y la defensa de unos
valores que nos dan identidad: la democracia, los derechos humanos, el Estado de
Derecho. (…) Hoy damos un paso más importante, no sólo por el crecimiento
hacia un área muy relevante, sino porque además la UE extiende sus valores al
abrir el proceso de integración», declaró el presidente del Gobierno al término
de la cumbre de Bruselas.
El primer ministro británico, Tony Blair, uno
de los aliados más firmes de Turquía, dijo que ofrecer a la gran democracia
musulmana la perspectiva de entrar en la UE era una señal al mundo
islámico.
“Demuestra que aquellos que creen que hay algún choque
fundamental de civilizaciones entre cristianos y musulmanes están realmente
equivocados, que podemos trabajar juntos y podemos cooperar juntos”.
Las
acciones turcas alcanzaron un máximo histórico tras las noticias del acuerdo,
subrayando las esperanzas de Ankara de que las conversaciones de acceso animarán
la inversión extranjera en el enorme y principalmente agrario país, situado a
caballo entre Europa y Oriente Medio.
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