El objetivo de Lisboa, hacer de la europea la economía más competitiva del mundo en 2010, es factible pero exige una acción decidida a favor de las pymes y la innovación.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
Martes, 21 de julio 2026
El objetivo de Lisboa, hacer de la europea la economía más competitiva del mundo en 2010, es factible pero exige una acción decidida a favor de las pymes y la innovación.
LA PRESIDENCIA PIDE PUJANZA A LAS EMPRESAS
La presidencia holandesa ha empezado fuerte su labor al frente de la Unión Europea. En una reunión esta misma semana de los responsables europeos de competitividad (mercado interior, industria e investigación), ha dejado claro que la Unión tiene que potenciar este aspecto y apostar por la excelencia de su economía y sus empresas. Todo eso, además, sin olvidar la necesidad de la cohesión social.
Pero llevar a cabo estos objetivos impone una obligación, según la presidencia holandesa: hay que cambiar la mentalidad empresarial de Europa para mantener la competitividad de la UE en el escenario mundial. Así se concluyó, al menos, en la citada reunión celebrada en Maastricht, tras la cual los ministros holandeses de Asuntos Económicos, Lauresn-Jan Brinkhorst, y de Educación, Maria van der Hoeven, señalaron que la base para conseguir esto son los objetivos de Lisboa, el Sexto Programa Marco y las plataformas tecnológicas europeas.
Para los ministros europeos el objetivo de Lisboa de convertir a la UE en la economía más competitiva del mundo en 2010 sigue siendo factible, pero para conseguirlo Brinkhorst cree fundamental que se potencie la creación de empresas nuevas y la financiación de capital de riesgo para mejorar la competitividad. Por eso, una de las prioridades del Consejo de la Competencia durante la Presidencia holandesa será la investigación, con una amplia participación de las pequeñas y medianas empresas.
Por otro lado, la evaluación del Sexto Programa Marco dejó patente que es necesario simplificar estos programas para que las pymes puedan acceder a ellos sin desesperar en el camino por los trámites burocráticos. Además, se acordó que la UE aumente el presupuesto del programa de investigación.
Divergencias sobre las implicaciones sociales
Pero la polémica en la reunión de ministros surgió en torno a las implicaciones sociales de la propuesta. Si bien todos mostraron su acuerdo respecto a la necesidad de aumentar la pujanza de las empresas europeas, los riesgos que este empeño pueden traer sobre la cohesión social provocaron divergencias.
La polémica en torno a este asunto la suscitó un documento de trabajo presentado por la presidencia holandesa que señala que Europa necesita mayor excelencia y un aumento de su productividad, pero que lograrlo pude tener “implicaciones en la cohesión social a corto plazo”.
Para el secretario de Estado español para la Unión Europea, Alberto Navarro, esta referencia había sorprendido a buena parte de países, entre ellos España. Navarro defendió en la reunión que la competitividad y la cohesión económica y social “no son incompatibles, sino todo lo contrario”. Para corroborar sus palabras, señaló lo que ocurre en sectores como el medioambiental, los servicios sociales y la diversidad cultural que “pueden permitir también ser fuente de crecimiento”.
Mejoran las proyecciones para la eurozona
Por otra parte, la posibilidad de alcanzar los objetivos que se plantea la presidencia holandesa podría estar más cerca, a tenor de las previsiones de crecimiento económico en la eurozona recogidas en un reciente informe de la Comisión Europea.
Las estadísticas con que se estaba trabajando hasta ahora estimaban un alza de 1,7% del PIB, pero ahora se prevé un crecimiento más elevado, aunque aún no se ha traducido en cifras.
El sólido comportamiento del comercio internacional, un debilitamiento del valor del euro y la mejoría en la demanda de los consumidores son factores que están influyendo en este comportamiento mejor del PIB del año.
De hecho, Joaquín Almunia ha señalado que “ahora, con la información más reciente que hemos recogido, nuestros pronósticos efectuados en primavera, considerados por algunos como optimistas, parecen estar más bien subestimados”.
Sin embargo, aún no se aventura a asegurar que exista un clima de reactivación permanente: “La recuperación de la eurozona todavía no es autosustentable dentro del contexto de los ciclos del comercio global, por lo que una demanda doméstica robusta será cada vez más necesaria”.
La evolución estará condicionada sin lugar a dudas por el comportamiento de los precios del petróleo en el mercado internacional, pues un resurgimiento en el valor del crudo podría llevar al traste estas optimistas proyecciones.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
// EN PORTADA
// LO MÁS LEÍDO
// MÁS DEL AUTOR/A