Pensamiento y Cultura

Un año después del 11M todavía no se sabe quién perpetró la acción criminal

A fecha de hoy, de los autores del atentado, sólo se presume que pertenecen a una red islámica ligada a Al Qaeda, Diferentes medios de comunicación españoles han revelado indicios de posibles conexiones del 11-M con el grupo terrorista ETA. Declaraciones de confidentes de la policia y sucesos extraños avalarían esas hipótesis, sin embargo la comisión parlamentaria de investigación dominada por el tripartito que apoya al ejecutivo español ha impedido que se investiguen estos datos

¿Quien ha sido?
La fecha del 11 de marzo de 2004 ha pasado a la historia como una de las más sangrientas que ha vivido España en su historia colectiva. Ese día, justo ahora hace un año, tres trenes estallaban en diferentes puntos de la Comunidad de Madrid con un saldo de 192 muertos y centenares de heridos que, todavía hoy, se recuperan de las secuelas del atentado.

A fecha de hoy, de los autores del atentado, sólo se presume que pertenecen a una red islámica ligada a Al Qaeda, aunque la fiscalía considera que se está en un momento muy cercano de saber “qué ocurrió ese 11 de marzo y por qué”. Diferentes medios de comunicación españoles han revelado indicios de posibles conexiones del 11-M con el grupo terrorista ETA. Declaraciones de confidentes de la policia y sucesos extraños avalarían esas hipótesis, sin embargo la comisión parlamentaria de investigación dominada por el tripartito que apoya al ejecutivo español ha impedido que se investiguen estos datos

Las investigaciones judiciales realizadas durante este año y que están lideradas por el juez Juan del Olmo, hasta ahora han dado como resultado un sumario de más de 40.000 folios y 111 tomos, casi todo bajo secreto sumarial; 74 imputados en la causa, de los que 22 están en prisión preventiva, 17 en libertad provisional con medidas cautelares y 33 en libertad sin obligación de ir al juzgado.

Participan en el proceso 30 testigos protegidos de varias nacionalidades, algunos de los cuales han tenido que cambiar de residencia e identidad. Pero la investigación no se circunscribe sólo a territorio nacional ya que se han cursado cinco comisiones rogatorias a Italia, Francia, Argelia, Marruecos y Bélgica; amén de seis órdenes de busca y captura internacional para determinar el paradero de Mohamed Belhadj, Mohamed Afalah, Abdelmajid Bouchar, Said Berraj, Daoud Ouchane y Amer Azizi.

Células autónomas

En cualquier caso, la complicación de la trama islámica hace difícil llegar hasta el núcleo mismo de la célula y de las declaraciones de los jueces que instruyen el caso se puede determinar que todavía no se sabe, con nombre y apellidos, quiénes fueron los que colocaron los artefactos en los trenes.

Los servicios de inteligencia consideran a Al Qaeda una red terrorista de carácter global y desestructurada, sin organización piramidal, cuyas células tienen total autonomía y operan sin una orden de la cabeza o dirección. Eso sí, todas las “estructuras” están guiadas por unas consignas comunes y objetivos que emanan directamente de las premisas difundidas por Osaman Ben Laden.

Así, los atentados del día 11 de marzo se perpetraron por un grupo local y autónomo, que se activó para cumplir con los mandatos de la yihad contra Occidente que se propugna desde Al Qaeda. En este sentido, desde la investigación judicial se deja bien claro que la fecha de la masacre no fue elegida al azar. Varios factores concurrieron para que fuese ese jueves, y no otro día, cuando debían explotar esos trenes.

Simbologías y elecciones

La simbología del número 11 (los atentados de Nueva York fueron en idéntico día, justo 911 días antes que los de Madrid) y la cercanía de las elecciones generales pusieron a los terroristas la fecha en bandeja. Otro dato inquietante que emana de la investigación: los terroristas querían seguir haciendo daño.

De hecho, según una de las fiscales que instruye el caso, Olga Sánchez, “tenían un proyecto muy amplio de continuidad delictiva” que comenzaría en abril de 2004 y que, finalmente, no se llevó a cabo por el cerco de la policía a los terroristas en el madrileño pueblo de Leganés, donde se suicidaron en un piso haciendo detonar sus explosivos.

Conexiones con otros atentados

A pesar de la autonomía de los grupos islamistas de acción, las investigaciones también han puesto en evidencia que los autores de otro atentando contra intereses españoles, el de la Casa de España en Casablanca del 16 de mayo de 2003, estaban relacionados con, por lo menos parte, de los autores del 11M.

Ese nudo entre las los células lo personifica Mustafá el Maymouni, que actualmente cumple prisión en Marruecos por su implicación en el atentado de Casablanca. Tras dejar organizado el grupo que actuó en Marruecos, Maymouni volvió a España en septiembre y se dedicó a reclutar gente para constituir la célula española. El primero en integrarla fue su propio cuñado, el conocido como el Tunecino. Cuando Maymouni regresó a Marruecos, en febrero del año siguiente, fue detenido.

En el atentado de Bali, por lo menos su forma de perpetrarlo, también se encuentran ciertas conexiones con el que sucedió hace un año en España. Los teléfonos que se usaron como detonadores de las bombas eran comunes en ambas acciones, con unas manipulaciones en los terminales y tarjetas similares en ambos casos. Otro punto en común fue la financiación. Tanto los terroristas de Bali como del 11M se valieron de la delincuencia común para hacerse con dinero o material necesarios para los atentados.

Comisión de investigación

Lo trascendente del atentado (el mayor en la historia de España, tanto por el número de víctimas como en la forma de llevarse a cabo), las consecuencias que tuvo para el futuro del país (no hay que olvidar que con esta acción, los terroristas pusieron al PSOE la victoria electoral en las manos, todas las encuestas afirmaban que el PP volvería a ganar las elecciones generales que se celebraron sólo tres días después de la acción terrorista) y las acusaciones que todas las fuerzas políticas se cruzaron después, hicieron que en el Congreso de los Diputados se activase una comisión de investigación que intentó arrojar luz sobre el asunto. Aunque sin conseguirlo.

Al final la comisión sólo sirvió para dejar sólo al PP, ya que el resto de las fuerzas políticas parece que tenían más interés en saber lo que “supuestamente” había hecho mal el Gobierno, entonces en manos del Partido Popular, que de conocer la identidad y razón de los terroristas.

El documento con recomendaciones que se ha realizado para este primer aniversario ha puesto de manifiesto la estrategia del “todos contra el PP”. El ahora principal grupo de la oposición ha estado siempre solo desde que en mayo comenzó la labor de la comisión. No tuvo apoyos ni para establecer el calendario de los trabajos, ni para organizar los interrogatorios a los comparecientes ni para negociar las conclusiones finales. Esta circunstancia se hace todavía más dolorosa si se tiene en cuenta que los populares nunca vetaron ninguna de las comparecencias de los otros grupos.

Finalmente, y en lo que respecta a las conclusiones, los socialistas las negociaron con IU y el resto de grupos y pretendían entregar al PP un texto cerrado, en el que sólo podrían estampar la firma. Lógicamente, éstos no iban a ratificar un documento en el que, entre otras lindezas, se les acusaba de mentir, de imprevisión y de ocultar información.

Al final el PSOE decidió redactar un documento por partes, en el que, por un lado apareciesen medidas antiterroristas y de apoyo a las víctimas, y por otro el relato de los hechos ocurridos entre el 11 y el 14 de marzo. Esto también fue rechazado por el Partido Popular y al final, el informe aprobado el pasado día 8, no contó con la votación del PP.

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