La guerra civil latente en Nepal entre rebeldes maoístas y el ejército nacional dejó 66 nuevos muertos al noroeste del país. Las víctimas, en su mayoría soldados, sufrieron un ataque sorpresa en una base militar que tenía por objetivo proteger a un centenar de trabajadores que construyen una carretera en la zona.
Al menos 40 soldados del Ejército nepalés y 26 rebeldes maoístas murieron
La guerra civil latente en Nepal entre rebeldes maoístas y el ejército nacional dejó el pasado lunes 66 nuevos muertos al noroeste del país.
Las víctimas, en su mayoría soldados, sufrieron un ataque sorpresa en una base militar que tenía por objetivo proteger a un centenar de trabajadores que construyen una carretera en la zona.
Según un comunicado del ejército «los terroristas mataron de manera inhumana a 40 miembros de las fuerzas de seguridad, tras ser capturados, poniéndolos en fila y disparándoles a la cabeza».
El comunicado añade que sigue sin noticias de 76 soldados de los 227 que se encontraban en el campamento militar del distrito de Kalikot cuando fue atacado.
El Ejército Real Nepalí indicó en un comunicado haber encontrado los cadáveres de 40 soldados, con señales de haber sido matados de un disparo en la cabeza.
Los rebeldes maoístas capturaron hace tres días a los soldados tras atacar el pasado domingo una base del distrito de Kalikot, a unos 600 kilómetros al noroeste de Katmandú.
Por su parte, los maoístas, que aseguraron haber «matado a 159 soldados en el distrito de Kalikot» y tomado como prisioneros a 50, reconocieron la muerte de 26 rebeldes en esos combates.
Los maoístas iniciaron su levantamiento armado en 1996 para derrocar a la monarquía e instaurar un régimen de corte comunista en el país. Desde entonces, más de 11.000 personas han fallecido por la violencia en Nepal.
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