Política

Un hospital madrileño implanta por primera vez células madre de grasa en el corazón

Los cardiólogos del Hospital Gregorio Marañón han implantado, por primera vez en el mundo, células madre adultas procedentes de grasa en el corazón de un paciente que no tenía otro tratamiento alternativo posible y que le ayudarán a mejorar el bombeo de la sangre.

Primera intevención de este tipo que se realiza en el mundo
El implante se realizó mediante quince inyecciones administradas en el ventrículo izquierdo del corazón por medio de un catéter, que llegaba hasta el múscula cardiaco a través de la arteria femoral y trasportaba veintiocho millones de células extraídas al paciente.

Con anterioridad, se había realizado un mapeo del corazón para determinar el lugar exacto en el que se debían introducir las células que permitieran irrigar correctamente el músculo cardiaco. El paciente, que no tenía tratamiento alternativo, fue dado de alta a las cuarenta y ocho horas.

Los cirujanos plásticos extrajeron en primer lugar células madre derivadas de la grasa del abdomen del paciente, mediante liposucción. Más tarde, el jefe del servicio de Cardiología del Gregorio Marañón, Francisco Fernández-Avilés, y el cardiólogo estadounidense Emerson Perin fueron los encargados de implantarlas en el corazón del paciente.

Estas células madre adultas se transforman en músculo cardíaco y, sobre todo, en nuevos vasos sanguíneos o células vasculares que proporcionarán al paciente una mejor calidad de vida, mejorando la función contráctil o de bombeo del corazón, y evitando la angina de pecho.

Células mesenquimales

Las células extraídas de la grasa contienen gran cantidad de células madre. Una máquina separa de ellas las células mesenquimales, que tienen una gran capacidad de transformación en diversos tejidos, así como de purificarlas y limpiarlas para administrarlas, sin riesgo, en el corazón del paciente.

Una de las novedades de este proceso reside en su rapidez respecto de la utilización de otro tipo de células madre, ya que las derivadas de la grasa no necesitan ser cultivadas durante tres semanas, sino que son puestas a disposición de los cardiólogos para realizar el implante dos horas después de la extracción.

Este proceso se enmarca en un estudio con treinta y seis pacientes, con una parte preclínica que se lleva a cabo en Houston (Estados Unidos) y una fase clínica que se desarrolla íntegramente en el Gregorio Marañón, y en la que participan los servicios de cirugía plástica y cardiología de este hospital.

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