Política

Una agenda económica con el Sáhara de fondo

El presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, ha visto cómo Zapatero reafirmaba el tratado de amistad entre ambos países que firmó en 2002 con José María Aznar.

VISITA DE ZAPATERO A ARGELIA
La visita a Argelia supone, según el Gobierno, cumplir con la tradición de los presidentes españoles de hacer el primer viaje a Marruecos y desplazarse poco después a Argelia. Pero además, el Ejecutivo asegura que quiere iniciar una política global hacia sus socios del Magreb y que considera asunto de interés nacional la estabilidad, democracia, desarrollo económico y cohesión social del Magreb. En ese contexto, apuesta por la superación de los conflictos regionales a través del diálogo y la cooperación entre las partes, y está dispuesto a tener un papel activo en ese terreno.

Hablando de conflictos de la zona, si hay uno en el que el papel de España resulta imprescindible ése es el del Sahara. En este asunto el Gobierno se propone no perpetuar el statu quo, sino que quiere involucrarse activamente y animar a las partes a buscar una solución.

Su intención es aprovechar el momento actual, con el nombramiento de un nuevo enviado de la ONU, Alvaro de Soto, para dar un nuevo impulso al proceso, con la vista puesta en el 31 de octubre, cuando termina el actual mandato de la Misión de la ONU en el Sáhara occidental (Minurso).

Los anteriores gobiernos socialistas defendían al Frente Polisario. Luego España pasó a apoyar el ya fracasado Plan Baker, que incluía un referéndum para el Sahara. Ahora, España apoyará el acuerdo que alcancen las partes. Una solución que coloca a esas partes (Frente Polisario, Marruecos y Argelia) a la misma altura, algo que no entusiasma a Bouteflika. España desea desempeñar en este proceso un papel de catalizador del diálogo, junto a Francia y Estados Unidos.

Según señaló el propio Zapatero en la rueda de prensa con que concluyó su presencia en Argelia, “el Gobierno de España, al igual que otros, está dispuesto a contribuir a esa solución, que ha de respetar el papel predominante, principal y decisivo de la ONU y que, para que la solución sea viable, factible y eficaz, ha de contar con el acuerdo de todas las partes”.

Un viaje de negocios

Pero siendo importantes los asuntos políticos, no cabe duda de que la visita de Zapatero a Argel tiene su mayor protagonismo en el ámbito económico. De hecho, al presidente le acompañó, además de Moratinos, el ministro de Industria, José Montilla, que encabezaba la delegación de 13 grandes empresarios españoles.

De hecho, dependen de esta visita proyectos importantes como el del metro de Argel, la nueva red de telefonía móvil para todo el país o el gasoducto que nos hará llegar un tercio del gas natural que los españoles consumimos al año. Irá directamente a Gata sin pasar por Marruecos, lo que además nos ahorrará el peaje que ahora pagamos a este gobierno. Las obras aún no han empezado, pero se espera que esté funcionando en 2007.

Entre las empresas que han participado en este viaje se encuentran CEPSA, CAF, Duro-Felguera, ENDESA, Gas Natural, Iberdrola, OHL, REPSOL, Zafir-Vallehermoso, Telefónica, Abengoa y ACS.

Los representantes de estas compañías se reunieron con Rodríguez Zapatero a su llegada a Argel. El presidente les expresó la voluntad de su Gobierno de hacer “el máximo esfuerzo” para que los intereses de los inversores españoles logren los mejores resultados posibles.

En nombre de los empresarios, su vicepresidente, Carlos Pérez de Bricio, destacó la importancia de las inversiones españolas en Argel, subrayando que ya no se limitan al sector energético. Tras pedir que se aproveche la apertura económica que está llevando a cabo Argelia, elogió la transparencia en las adjudicaciones de obras, pero lamentó la lentitud del sistema bancario, la compleja legislación aduanera y un programa muy poco activo de privatizaciones.

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