Política

Una carta fundamental para Irak

Diario Exterior lanza hoy una encuesta sobre la incidencia que una nueva Constitución tendría para la vida de la sociedad iraquí.

Editorial
Diario exterior lanza hoy una nueva encuesta sobre la incidencia que la constitución iraquí tendrá sobre la convivencia social en ese país. El ánimo de la misma es ratificar la importancia que el derecho supone para las sociedades civilizadas, y observar detenidamente el desarrollo del proceso político y jurídico en ese convulsionado país. No debe olvidarse que no hace mucho tiempo, Irak sufría bajo el gobierno de un dictador sanguinario e inescrupuloso que debe ahora afrontar los juicios que la humanidad le exige.

La sanción de la Carta Magna no es, lógicamente, un proceso simple, sobre todo en un país divorciado de las prácticas democráticas y preso de un ordenamiento opresivo, cargado de privilegios y justificador de los crímenes más atroces. La nueva constitución implicaría un esfuerzo de convivencia único para esa sociedad y exigiría a los grupos políticos una mayor tolerancia hacia la divergencia y la oposición. Por todo ello es que el tema constitucional supone un desafío sin precedentes para la sociedad iraquí.

Las últimas noticias indican que la presentación del texto se aplazará una semana debido a la falta de acuerdo. Y que ello supondrá una mayor negociación de parte de los actores implicados. Algunos analistas suponen que el proceso se encamina hacia el fracaso y que es poco probable que de ello nazca un nuevo ordenamiento político. Sin embargo las negociaciones continúan y la Casa Blanca aprobó una prórroga para la presentación definitiva de la Carta.

¿Cuáles son los principales temas de disenso? Pues los vinculados con el funcionamiento del régimen anterior. La formación de una estructura federal, la participación de los grupos minoritarios en el Congreso, el rol de la mujer en el proceso político y la implicancia del Islam en todo el ordenamiento. Ello parece lógico en una sociedad acostumbrada a la exclusión sistemática de las minorías y al trato opresivo sobre mujeres y grupos periféricos. La profundidad del debate fue entendida por las autoridades de la transición, que decidieron optar por una ampliación de los términos. La propia Condoleeza Rice admitió la complejidad de los temas discutidos y expresó su confianza de que en una semana se pacte una Carta definitiva.

La violencia cotidiana y la amenaza de muerte que pesa sobre los formuladores de la constitución agudizan las condiciones de su sanción. El texto aparecerá en un escenario radicalizado, cargado de violencia y gobernado por al incertidumbre sembrada por los grupos fundamentalistas. El intento concertador rivaliza con la militancia radical indiferente a todo intento pacificador. Además de lograr la sanción definitiva, el desafío del pueblo iraquí será hacer del texto el instrumento de sistemática referencia en cuanto al resguardo de sus derechos y garantías fundamentales. Sin el peso de la tradición, la formación de una cultura de la convivencia será un desafío de inigualable esfuerzo para el conjunto de esta sociedad.

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