Política

Una coalición de los partidos religiosos chiíes se considera vencedora en los comicios

La coalición de partidos religiosos chiíes auspiciada por el ayatolá Sistani se considera la triunfadora de las elecciones iraquíes, en las que espera haber ganado la mitad de los votos. No obstante, los resultados oficiales aún pueden tardar más de una semana en llegar.

auspiciada por el ayatolá Sistani
Chiíes y kurdos se perfilan por este orden como los ganadores en las elecciones,
que suponen para esas comunidades la oportunidad de hacerse con un poder hasta
ahora acaparado por los suníes, que en su mayoría boicotean los comicios. La
coalición que se prevé “barrerá” en los comicios es la Alianza Iraquí Unida
(AIU), grupo de partidos donde los chiíes son mayoritarios, y que de hecho está
encabezada por Abdelaziz al Hakim, dirigente del mayor partido chií del país, y
la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica (ASRI), implantado en el sur
iraquí.

La coalición chií basa su confianza en la victoria en sus
propios recuentos, realizados por sus 13.000 monitores; es más, un miembro
independiente de la coalición señaló que representantes norteamericanos les han
asegurado que, «muy probablemente», sus cálculos no van muy descaminados. Y lo
cierto es que la amplísima participación en los feudos de los partidos
religiosos chiíes apunta a un seguro buen resultado.

Son muy pocos en
IraK los que realmente conocen al líder chií, el Gran Ayatolá Alí Sistani. Su
nombre y su imagen, son reverenciadas en este país. Es más, la mayoría de los
chiíes votó porque el aseguró que en estas elecciones el voto es más importante
que el oro. Durante la campaña electoral su imagen apareció en coches, paredes y
en enormes carteles en ciudades como Nayaf y Kerbala, al sur del país. En la
primera está la tumba del Imán Alí, el yerno de Mahoma. Uno de los lugares de
peregrinaje para los chiíes.

Ahora bien, su victoria se habría quedado
lejos de la mayoría absoluta que le garantizaría el control de la Asamblea
Nacional. Una posibilidad, por otra parte, no deseada por la propia coalición
chií, que insiste en que prefiere un gobierno de coalición que refleje la
pluralidad de la sociedad iraquí.

Según los cálculos de los partidos
religiosos chiíes, en segundo lugar se situaría el bloque kurdo que, como todos
esperaban, habría ganado un 20 por ciento de los votos. En tercer lugar
figuraría el partido del actual primer ministro, Iyad Alaui, que habría ganado
en el bastión chií laico de Nasiriya, en algún barrio de Bagdad e incluso en
ciertas zonas suníes. Se espera también que en la Asamblea tengan su propia voz
el partido comunista, el partido del suní prooccidental Adnan Pachachi y la
organización del actual presidente, el también suní Ghazi al-Yauar.


Estos resultados convertirían a la coalición chií en la fuerza encargada
de formar Gobierno, pero no garantizan que el primer ministro salga de sus
filas. Las negociaciones se prometen prolijas y pueden crear fuertes tensiones
en el seno de la coalición, en la que conviven desde seguidores del clérigo
rebelde Moqtada al-Sadr hasta el antiguo protegido del Pentágono, el fluctuante
Ahmed Chalabi.

Los representantes de los partidos religiosos insisten en
que no tienen ningún interés en crear un Estado fundamentalista que imite el
modelo iraní. Por otro lado, por muy chiíes que sean, se sienten árabes e
iraquíes. Aunque, por muy moderados que sean en lo político, cuando llegue la
negociación de la Constitución no van a dejar de abogar por la aplicación de la
Sharía (la ley islámica) y por la atribución de un papel más «genuinamente
islámico» a la mujer.

Por el momento, no obstante, la principal
preocupación sigue siendo la insurgencia, que aún tiene una inmensa fuerza para
continuar golpeando. Al Qaida aseguró ayer que continuará su guerra en Irak. Y
un grupo denominado la Brigada Verde de la Resistencia Islámica Nacional
difundió un vídeo, aunque no muy creíble, donde intentó probar que sus
militantes

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú