Política

Una izquierda “tocada” por los escándalos

La expansión de las FARC, la venta de armas a Venezuela, las investigaciones del 11-M y el nombramiento de Wolfowitz en el BM deja mal parada a la izquierda.

EDITORIAL
Comenzamos la semana adelantando que los los próximos 18 meses serán cruciales
para América latina debido a una seguidilla de elecciones presidenciales,
municipales y legislativas que mantendrá a la región en un constante estado de
ebullición electoral, un dato significativo sobre todo en momentos en que la
centroizquierda se hizo fuerte en varios países.

El ojo avizor estará sobre Haití, Chile, Perú, Colombia, México y
Venezuela
en donde opciones de izquierda y de derecha se disputarán,
en el próximo año y medio, el rasgo de gobierno que querrán imponer a la región
en la segunda parte de la década.

Washington mirará atentamente estos
procesos electorales por ser la región “un potencial foco de inestabilidad”, lo
que podría poner en riesgo la seguridad de los Estados Unidos. Así lo dejó
entrever esta semana en su gira por algunos países latinoamericanos el
secretario de Defensa de EE.UU, Donald Rumsfeld.

El martes presagiábamos
la luego confirmada candidatura como presidente del Banco Mundial de Paul
Wolfowitz, de 61 años, convirtiéndose en el décimo presidente de la institución.
Su nominación recuerda la de Robert McNamara, ex ministro de defensa bajo las
presidencias de John Kennedy y de Lyndon Jonson, quien dirigió el Banco Mundial
de abril de 1968 a junio de 1981. Fue ésta la presidencia más larga, junto con
la de Eugene Black, entre julio de 1949 y diciembre de 1962.

Sería muy beneficioso que Wolfowitz siguiera la estela de estos
insignes precursores
, como el mismo Robert McNamara, quien trabajó
incansablemente para mejorar a la institución y usó su influencia en beneficio
del Banco y la causa del desarrollo. También debe mencionarse el caso de Eugene
Black, quien dejó la vicepresidencia del Chase National Bank para dirigir la
institución financiera multilateral, a la que dotó de medios de financiamiento
sólidos. Black, durante sus 13 años de presidencia, creó la mayoría de sus
agencias, como el IFC, encargado del desarrollo del sector privado y el IDA,
responsable de los préstamos preferenciales para los países en desarrollo, entre
otras.

Este es el legado que debería asumir Wolfowitz, para que el Banco
Mundial recupere la credibilidad perdida por culpa de las presuntas
malversaciones de fondos que llevaron a cabo sus antecesores. El desafío será
que los programas de desarrollo lleguen a quienes tienen que llegar porque, de
no ser así, convendría pensar en soluciones más drásticas aunque no menos
beneficiosas.

El miércoles era noticia la venta de armas de España a
Venezuela que motivó la visita de Rodríguez Zapatero a tierra de Hugo Chávez. No
deja de resultar paradójico que el mismo Gobierno que en otros ámbitos habla de
fomentar la paz y el diálogo utilice la venta de material bélico con la excusa
de que la misma generará empleo y reactivará industrias moribundas. Semejante contradicción es la que está manifestando a estas horas
la diplomacia española en Venezuela.

Es incoherente hablar en
otras latitudes de “alianza de civilizaciones” y enviar a un ministro de Defensa
a vender, en plena crisis colombo-venezolana, una corbeta, cuatro lanchas
patrulleras, seis aviones de transporte y dos aviones de reconocimiento para
detectar submarinos.

También resulta incomprensible la actitud de la
comitiva brasileña de decir que el motivo de la reunión es buscar estrategias
para combatir mejor la pobreza cuando todo el mundo sabe que Lula Da Silva se
encuentra allí por la misma razón que Rodríguez Zapatero.

Al día
siguiente, España se conmocionaba al oir las noticias procedentes de la
investigación del 11-M. Más
allá del vídeo que presentábamos en portada hecho por FAES
,
consideramos que el atentado terrorista del 11 de Marzo cambió el poder político
en España. Decir lo contrario es simplemente mentira. La participación de
españoles en las urnas fue abrumadora. El partido que gobernaba perdió las
elecciones pero tuvo el apoyo de casi la mitad de los votantes.

Soportó
la infamia antidemocrática de tres días mediáticos que violentaron las normas
electorales, desde el odio, la mentira y el oportunismo irresponsable de quienes
vieron la oportunidad, cierta, de un vuelco electoral. Aún así reconoció su
derrota, expresó su lealtad al Rey y a las instituciones y se dispuso a la
oposición democrática.

Después de un año, vivimos en España momentos de
normalidad democrática, sólo amenazada por el terrorismo global, local y
totalitario, pero de inestabilidad política y un preocupante ejercicio de la
responsabilidad institucional desde el poder. Continúa el odio, la mentira, el rencor y la infamia de aquellos
días
. Quienes gobiernan, ahora, creen que la democracia, la justicia,
la paz, los derechos humanos, las libertades, la solidaridad, el progreso, la
igualdad, la tolerancia, la nación, el país, son conceptos de su exclusivo
patrimonio. Les corresponden y pertenecen y por ello juzgan firmes y duros a los
demás, descalifican y advierten.

Concluimos la semana haciéndonos eco de
la Asamble que el próximo 20 de mayo se realizará dentro de la isla-cárcel
cubana una cumbre de miembros de la disidencia que pondrá a prueba todas las
promesas que hicieron en los últimos tiempos varios diplomáticos europeos
respectos a la suerte de los prisioneros políticos cubanos y que originaron el
levantamiento de sanciones por parte de la Unión Europea.

Se recordará
la presencia en España del canciller cubano Felipe Pérez Roque y su compromiso
de trabajar ante las autoridades españolas por la normalización de las
relaciones entre ambos países. ¿De qué manera? Exigiéndole al Gobierno español
que no participe en “esa farsa de los derechos humanos” que pretende condenar a
Cuba en la Comisión de DDHH y llamando “mercenarios” a quienes son perseguidos,
encarcelados y asesinados por querer ser libres.

También cabe recordar
la cordialidad ofrecida al canciller cubano y los esfuerzos denodados que hizo
la diplomacia española y el jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, por impulsar dentro del seno de la
UE el deshielo de las relaciones con Cuba
y la respuesta ingrata de
la cancillería cubana, que lejos de responder a los esfuerzos españoles con
avances en materia de Derechos Humanos, aumentó su acoso a la disidencia
hostigando a las llamadas «Damas Blancas», las esposas y madres de los
opositores encarcelados.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú