Política

Una multitud presencia con fervor la misa de entronización de Benedicto XVI

Tras la muerte de Juan Pablo II, Benedicto XVI ha tomado el testigo como jefe del Estado más pequeño del mundo pero, sobre todo, como líder de los más de mil millones de católicos del planeta, con una influencia reconocida por los máximos dirigentes mundiales. La delegación oficial alemana fue la más numerosa, con el presidente Horst Koehler a la cabeza.

Asistieron a la ceremonia 400 mil fieles y 140 delegaciones
Más de 350.000 personas –según las estimaciones de las autoridades de Roma–
lograron llegar hoy hasta la plaza de San Pedro, o la vía de la Conciliación que
conduce hasta ella, para presenciar en directo la misa de entronización de
Benedicto XVI y respondieron a sus palabras con fervor y entusiasmo: su homilía
fue interrumpida en casi 40 ocasiones y coronada con dos minutos de
aplauso.

Los fieles le aclamaron por su nombre como solían hacer con Juan
Pablo II en la misma plaza, y al final obtuvieron la recompensa de poder ver de
cerca al Pontífice, que después de la misa recorrió la plaza de San Pedro,
saludando a la multitud, en un ´jeep´ descapotable que ya usó Juan Pablo II,
pero sin detenerse en ningún momento de su recorrido como solía hacer su
predecesor. También la casulla, bordada en oro, que vestía hoy el Papa fue usada
por Karol Wojtyla en la misa de Navidad de 2000 y elaborada por las monjas del
monasterio de Rosano.

De reojo Benedicto XVI buscaba estas banderas, las
de sus compatriotas, situados en las proximidades más próximas al nuevo Papa por
encima de la fama de frialdad querían arropar a Joseph Ratzinger.

Para
los ciudadanos alemanes es un día muy especial. Otros han hecho un viaje más
largo. Desde México parando en Madrid antes de llegar a Roma. Eso sí, reconocen
que el esfuerzo ha merecido la pena. También por Benedicto XVI hay quien ha
dormido en la calle para presenciar hoy la ceremonia. Los fieles piden más
tiempo para el nuevo Pontífice. Saben que las comparaciones son invitables y
confían que el nuevo Papa marque su sello personal. Más fieles que la misa
inaugural de Juan Pablo II, más fotografías que entonces y tantos aplausos como
los que se llevó el anterior Pontífice.

Previamente, Benedicto XVI había
recibido los dos símbolos de su cargo como Pontífice: el palio ´petrino´ y el
anillo papal. El palio, una estola de lana de oveja, de 2,6 metros de longitud y
11 centímetros de ancho, ha sido confeccionado por las hermanas benedictinas de
Santa Cecilia y en él aparecen cinco cruces rojas. En cuanto al anillo, de oro y
de 35 gramos de peso, es obra del artesano Claudio Franchi y en él aparece San
Pedro lanzando las redes y los dos peces que representan el cristianismo.
Además, en en lugar en el que confluyen las dos colas de los peces se encuentra
un tercer símbolo: la cruz del palio.

El cardenal encargado de imponer el
palio sobre los hombros a Benedicto XVI ha sido el chileno Jorge Medina Estevez,
que precisamente fue quien anunció al mundo la elección de Joseph Ratzinger como
Pontífice, mientras que el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano, ha sido
el responsable de colocar el anillo al Papa en el dedo anular de la mano
izquierda. Líderes políticos y religiosos de todo el mundo respaldaron hoy con
su presencia a Benedicto XVI en la solemne misa de inicio de Pontificado,
celebrada por el nuevo Papa en una abarrotada plaza de San Pedro.

Muchos
de los dignatarios que hace dieciséis días despidieron a Karol Wojtyla en el
Vaticano regresaron hoy al mismo lugar para saludar a su sucesor, Joseph
Ratzinger, en una ceremonia seguida por unos 400.000 fieles y cerca de 140
delegaciones oficiales.

Tras la muerte de Juan Pablo II, Benedicto XVI ha
tomado el testigo como jefe del Estado más pequeño del mundo pero, sobre todo,
como líder de los más de mil millones de católicos del planeta, con una
influencia reconocida por los máximos dirigentes mundiales. La delegación
oficial alemana fue la más numerosa, con el presidente Horst Koehler a la
cabeza, así como el canciller, Gerhard Schroeder, el ministro de Interior, Otto
Schilly, la líder de la oposición, Angela Merkel, y el gobernador de Baviera
–región natal de Ratzinger–, Edmund Stoiber.

La española estuvo
encabezada por el Rey Juan Carlos y la Reina Sofía, acompañados por los
ministros de Exteriores, Defensa y Justicia, Miguel Angel Moratinos, José Bono y
Juan Fernando López Aguilar. En virtud del protocolo Vaticano, que coloca en
primer lugar a los monarcas reinantes ordenados por sus nombres en francés, Don
Juan Carlos y Doña Sofía siguieron la ceremonia en primera fila, al lado de los
Grandes Duques de Luxemburgo, Enrique y María Teresa. Tanto Doña Sofía como
María Teresa de Luxemburgo iban ataviadas de blanco, con peineta y
mantilla.

Según Radio Vaticano, asistieron delegaciones de 141 países,
entre ellos 36 jefes de Estado y Gobierno. Entre los miembros de las casas
reales presentes estaban el Príncipe Alberto II de Mónaco, el Rey Carlos Gustavo
de Suecia, el príncipe heredero de Holanda Guillermo o el príncipe Felipe de
Edimburgo, esposo de la reina Isabel II de Inglaterra.

La delegación
italiana, también numerosa, contó entre otros con el presidente de la República,
Carlo Azeglio Ciampi, y con el primer ministro, Silvio Berlusconi, así como los
presidentes del Congreso, Pierferdinando Casini, y el Senado, Marcello
Pera.

También asistieron los presidentes de Austria, Heinz Fisher;
República Checa, Vaclav Klaus; el Salvador, Tony Saca; Estonia, Arnold Ruutel;
Hungría, Ferenc Madl; Líbano, Emile Lahoud; Polonia, Aleksander Kwasnievwski, o
Argentina, Nestor Kirchner. Además, se encuentran entre los asistentes el primer
ministro francés, Jean Pierre Raffarin, el holandés, Jan Peter Balkenende, y el
portugués, José Sócrates. En representación de Estados Unidos estuvo el hermano
del presidente George W. Bush y gobernador de Florida, Jeb Bush, así como 21
congresistas.

Además de numerosos embajadores y otros ministros y
representantes de varios países, destaca la presencia del arzobispo de
Canterbury, Rowan Williams, máximo cargo eclesiástico de la Iglesia Anglicana, y
el jefe de relaciones exteriores de la Iglesia Ortodoxa Rusa, el metropolitano
Kiril.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú