Política

Una nueva ola de violencia golpea Iraq a menos de un mes para las elecciones

La muerte a tiros del Gobernador de Bagdad y el ataque con un camión suicida a la Zona Verde de la capital: dos últimas acciones que pretenden boicotear el proceso electoral en el país.

ASESINADO EL GOBERNADOR DE BAGDAD
A menos de un mes para que se celebren las elecciones en Iraq, se ha producido
otra oleada de violencia. Ayer, un grupo de hombres armados tiroteó el coche en
el que se encontraba el gobernador de Bagdad, Ali al-Haidri. Se trata del
funcionario iraquí más importante que ha fallecido de manera violenta en los
últimos ocho meses, después de que en mayo fuese asesinado el Jefe del Consejo
del Gobierno.

Este atentado demuestra, además, la capacidad de
acercamiento a la clase política de los grupos que intentan boicotear la jornada
electoral del día 30 de enero y deja en entredicho la labor de la fuerzas del
seguridad del país. Desde algunos sectores ya se ha especulado con que puede que
no sean capaces de garantizar la seguridad ni de los políticos ni de los propios
ciudadanos.

El gobernador responsable de la provincia de Bagdad ya había
sobrevivido a un anterior intento de asesinato en septiembre. Una de las
primeras reacciones a esta muerte ha sido la del secretario de Estado de Estados
Unidos, Colin Powell, que mostró su pesar por esta acción, que “muestra
nuevamente que hay asesinos y terroristas y elementos del anterior régimen en
Iraq que no quieren que haya unas elecciones”. Según Powell los que desean que
vuelvan la tiranía de Saddan Husseim “no tienen nada que hacer”.

Camión bomba

Pero este no es el único ataque que
vivió ayer Iraq. Antes de que Al-Haidri fuese asesinado, un atentado suicida con
camión bomba acabó con la vida de 11 personas e hirió a otras 60, al estrellarse
en un puesto de control de la Zona Verde de la capital. Precisamente esta zona
es un recinto fortificado que alberga al gobierno interino del país y las
embajadas británica y estadounidense.

La insurgencia ha atacado
repetidamente a altos responsables iraquíes, así como a los miembros de las
fuerzas de seguridad iraquíes, a los que acusa de colaboracionistas. Hay que
recordar que este nuevo atentado sucede sólo un día después de que 17 miembros
de las fuerzas de seguridad murieran en una serie de emboscadas y ataques en
diversos puntos del país.

Se trata de los últimos ataques de los
insurgentes, que pretenden expulsar a las fuerzas lideradas por Estados Unidos,
inhabilitar al gobierno iraquí apoyado por Washington y alejar a los ciudadanos
de las urnas. Algunos líderes iraquíes afirman que también pretenden provocar
una guerra civil.

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