La crisis económica y las medidas de austeridad generaron protestas sociales que finalmente provocaron la caída de Emil Boc. Ungureanu tiene una tarea complicada. De momento, el Parlamento ha aprobado el nuevo gobierno.
Mihai Ungureanu, sucesor del dimitido a Emi Boc, ha procedido a nombrar a los integrantes de su gobierno. Como nota más sobresaliente, es que ha cambiado a todos los ministros que trabajaron con su antecesor. La oposición sigue exigiendo la celebración de elecciones.
Ungeraunu, quien fuera jefe de los servicios secretos de Rumania, tuvo que esperar a que el Parlamento aprobara sus nombramientos (
ABC) y afirmó que la primera preocupación de su gobierno será aumentar los salarios de los funcionarios así como las pensiones, siempre y cuando la economía lo permita.
Sobre los salarios de los funcionarios,
El Mundo ofrece un dato: en 2009, Rumania recibió del FMI un crédito de 20.000 millones de euros, lo que provocó el recorte del 25% en los salarios de los funcionarios y que las pensiones se congelaran. En dos años, Rumania ha despedido a más 200.000 funcionarios (
Clarín).
Ungureanu se ha definidito “de derechas” (
El Universal) y entre 2004-2007 fue el Ministro de Exteriores. Quien no está quedado al margen de las críticas es el Presidente Basescu. Éste niega que la salida de Emil Boc haya sido una maniobra y sostiene, por el contrario, que fue producto de la necesidad de dotar de credibilidad al gobierno (
El País). Pese a ello, la sociedad civil rumana consideró a Boc un títere al servicio de Basescu.
Finalmente, Ungureanu considera importante el diálogo con la oposición, prometiendo una forma de hacer política basada en “la competencia, la decencia, la modestia y el diálogo” (
La Vanguardia).
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