Uribe reiteró su “disposición de mantener un diálogo constructivo” con Chávez, y emplazó a la guerrilla a entregar los 45 secuestrados, de forma “unilateral”, al gobernante venezolano o a su homólogo francés, Nicolas Sarkozy.
Trata de llevar tranquilidad
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, evitó caldear una polémica con su homólogo venezolano, Hugo Chávez, quien lo acusó de “traición”, invitándolo a encarar a la guerrilla de las FARC como un enemigo común, después de excluirlo como mediador para un canje de rehenes.
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Cuando se esperaba una escalada verbal tras la dura queja de Chávez por la forma abrupta en que Uribe lo sacó del camino, el mandatario llamó a su par venezolano a no “caer en las trampas” de las FARC para fracturar su amistad.
“Es del mayor interés del grupo terrorista de las FARC crear fisuras y antagonismos entre Colombia y Venezuela. No debemos caer en trampas del terrorismo”, señaló el sábado en un comunicado.
Uribe reiteró su “disposición de mantener un diálogo constructivo” con Chávez, y emplazó a la guerrilla a entregar los 45 secuestrados, de forma “unilateral”, al gobernante venezolano o a su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, empeñado en la liberación de la franco-colombiana Ingrid Betancourt.
La respuesta de Uribe fue leve frente al calibre de las palabras de Chávez, quien el sábado de madrugada afirmó haber perdido la confianza en el presidente colombiano, con el que mantuvo una gran camaradería en los últimos meses.
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