La delegación uruguaya planteó en duros términos ante el Tribunal de La Haya el tema de los piquetes en los puentes con Argentina y responsabilizó a la administración de Néstor Kirchner por los bloqueos. Además afirmaron que los daños para la economía uruguaya serán “irreparables” y que “si Argentina gana por medio de la coacción, el derecho de Uruguay a desarrollarse de forma sustentable estaría subordinado”.
La Argentina calificó como abuso a la Corte el reclamo de Uruguay ante La Haya
Uruguay responsabiliza a Argentina del corte de las rutas binacionales y solicitó a la Corte Internacional de La Haya que adopte medidas cautelares urgentes ante la inacción del gobierno de Néstor Kirchner y para detener una tendencia hacia el colapso. Además, la representación nacional dijo que recurre a la Corte porque se ha vuelto mucho más difícil (o imposible) resolver esta controversia por medios diplomáticos.
Por su parte, Argentina asegura que Uruguay no actuó de buena fe durante este tiempo y que este tribunal tiene competencia para decidir sobre los cortes de ruta, cuando el tema de fondo es otro.
El embajador uruguayo en Francia y titular de la delegación uruguaya en la Corte, Héctor Gros Espiell, comenzó la exposición señalando que Uruguay no comparece en La Haya para quejarse de las pérdidas económicas, sino porque el bloqueo amenaza con causar daños irreparables y consideraba a la Corte el organismo competente para emitir estas medidas.
Agregó que el comportamiento argentino constituye un agravamiento del diferendo y escapa a la administración de Justicia, lo cual fuerza a que Uruguay pida ayuda a la Corte aunque el momento no sea el más conveniente.
El jurista escocés Alan Boyle, el segundo en exponer y quien finalizó la audiencia uruguaya, dijo que Uruguay siguió de buena fe la resolución del pasado 13 de julio, mientras que Argentina la viola porque fue negativa para sus intereses y porque el Banco Mundial no actuó como deseaba.
Boyle señaló también que Uruguay quedó libre a partir de julio para proceder con la construcción de las plantas hasta que la Corte decidiera algo en contrario. “La Corte no emitió ninguna orden de cese de la construcción de las plantas. No se puede esperar que Uruguay las detenga, y Uruguay ha actuado de buena fe. Argentina no está contenta con los resultados sobre el tema de fondo”, sostuvo.
El jurista escocés agregó que el comportamiento argentino es coercitivo sólo con el propósito de negar el derecho a Uruguay de construir la planta, intentando que se abandone ese proyecto. Y en ese contexto se preguntó por qué Uruguay tienen que soportar la presión argentina para ejercer sus derechos.
“Uruguay estuvo dispuesto a sufrir las consecuencias si hubiera perdido, pero obviamente Argentina no está dispuesta a soportar los mismos riesgos. La Corte debe darse cuenta de que este es un caso de una única planta de celulosa. Si Argentina gana por medio de la coacción, el derecho de Uruguay a desarrollarse de forma sustentable, estaría subordinado a la voluntad de Argentina. Y su voluntad como país independiente estaría limitada”, concluyó.
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