Pensamiento y Cultura

Vaclav Havel, un compromiso vital en defensa de los valores de la libertad y los derechos humanos

El ex presidente de la República Checa, Vaclav Havel, es considerado unánimemente por la comunidad internacional como un estadista de prestigio mundial. Puede que haya sido, sin duda, el mandatario europeo más unánimemente respetado. Pertenece al selecto grupo de líderes en activo que mejor simbolizan las causas de la libertad y la democracia. Su biografía es un compromiso vital en defensa de los valores de la libertad y la civilización, contra el odio, el fanatismo y el terrorismo.

Esta semana nos fijamos en…
Si a lo largo del siglo xix y durante casi dos décadas del xx, Europa Central experimentó el fortalecimiento del aparato del Estado y del centralismo, a costa de la uniformización de diversas culturas, étnias, religiones y lenguas, y del control burocrático del individuo, esa tendencia se ha convertido paulatinamente en la dirección esencial de la historia contemporánea en todo Europa.

Así lo entendieron los escritores checos que analizaron a fondo la monstruosa dimensión de esa tendencia, y de los que se puede afirmar que fueron casi proféticos.El ex presidente de la República Checa, Vaclav Havel, fue uno de ellos.

Un intelectual contra la dictadura comunista

Vaclav Havel, se hizo un hueco en la vida cultural checa como director de teatro, primero, y autor literario, después. Desde esta actividad fue enormemente crítico con la invasión soviética que puso fin a la “Primavera de Praga” y sus obras, ácidas y de gran contenido político, contra el régimen comunista hicieron que estuviese detenido en varias ocasiones.

Havel, autor de una docena de obras de teatro, empezó a escribir con el espíritu del teatro del absurdo, según el modelo de Ionesco y Beckett. Su temática siempre gira en torno a la rebelión del individuo, al disidente en una sociedad conformista. Su lucha es la del individuo que resiste moral y físicamente; el disidente de las obras de Havel lleva a cabo un viaje lleno de dudas y preguntas de cariz ético, como el filósofo disidente de su última obra, Largo Desolato, que queda deshecho física y moralmente.

En 1972 suscribió una petición de libertad a los presos políticos y después dirigió una carta de protesta al entonces presidente de la República, Gustav Husak. Pero fue en 1977 cuando adquirió notoriedad internacional, al ser uno de los promotores de la Carta 77, en la que se exigía al Gobierno checoslovaco que respetase los derechos humanos en cumplimiento del Acta del Helsinki de 1975.

Llega a la Presidencia

Tras tres procesos celebrados en 1977, 1979 y 1989, cumplió tres condenas de prisión y trabajos forzados a causa de su conciencia política, que le condujo a escribir lo siguiente: “el miedo, contradicción entre las posibilidades efectivas del hombre y el papel que le obligan a asumir su entorno, el destino y su trabajo”.

Tras la huelga general del 27 de noviembre de 1989 y a falta del apoyo del aliado soviético, el Partido Comunista checoslovaco abandonó el poder. El hasta entonces valedor de la ortodoxia comunista, Gustav Husak, dimitía el 10 de diciembre como Presidente de la República. Los acontecimientos se precipitaron y antes de finalizar el año 1989 Vaclav Havel accedió a la jefatura del Estado y Alexander Dubcek a la presidencia del Parlamento. En junio de 1990 se celebraron elecciones democráticas de las que saldrían vencedores el Foro Cívico y el Foro Público Contra la Violencia, variante eslovaca del primero.

La evolución política y las escisiones posteriores de estos partidos se iban a plasmar durante los años 1991 y 1992, así como un poderoso movimiento nacionalista secesionista que se traduciría en la independencia entre la República Checa y Eslovaquia en el año 1993. Vaclav Havel se convertiría en el primer presidente de la República Checa y Vaclav Klaus en primer ministro, mientras que en Eslovaquia sería Vladimir Meciar el nuevo jefe de Estado.

Durante este periodo trabajó duro para conseguir la inserción de Checoslovaquia en los engranajes de la Europa occidental, amén de conseguir establecer muchas y variadas relaciones diplomáticas bilaterales. No hace mucho, el pasado 1 de mayo, Havel pudo ver como su país era uno de los que engrosaban la lista de la UE, pasando de tener 15 a 25 miembros.

Cuando en 1993 la República Checa adquiere el estatus de estado soberano, Havel acepta ser su primer presidente, siendo reelegido en 1998 para un segundo mandato de cinco años. En este periodo, siempre ha expresado su opinión sobre diversos asuntos referidos tanto a la política internacional como a los asuntos internos, sin importarle estar en contradicción directa con el primer ministro de turno.
Contra el terrorismo

Así, su declarado “agnosticismo político” le permitió posicionarse contra los modernos fantasmas de las sociedades europeas como la xenofobia, el racismo o la insolidaridad. Su heterodoxia también ha salido a relucir en asuntos como su cuestionamiento de la soberanía rusa en Chechenia, se ha declarado a favor del independentismo taiwanés frente a China o, más recientemente, recomendó que los aviones checos participasen en las operaciones de castigo contra el régimen de Sadam Hussein, puestas en marcha por el Reino Unido y EEUU.

Después del 11 de septiembre, Havel fue uno de los líderes europeos que más alto habló contra el terrorismo y apeló a la solidaridad sin fisuras con Washington. Así, llevó a su país a participar en la coalición internacional contra el terrorismo impulsada por la Administración de George Bush.

En los meses siguientes y a lo largo de 2002, el presidente checo se refirió en varias ocasiones a los “sacrificios” que requieren la salvaguardia de “los valores de la libertad y la civilización”, los cuales, según él, han de ser defendidos.

En la quinta edición de la conferencia internacional Forum 2000, celebrada en Praga en octubre de 2001, declaró que los ataques del 11 del septiembre constituyeron un “desafío a toda la humanidad”, instó a la formación de una “gran coalición espiritual” de líderes religiosos del mundo para ayudar a combatir “el odio y el fanatismo” y, haciendo un particular uso de una controvertida expresión de Bush, alertó contra ese “mal que puede ser tan rápidamente globalizado”.

Apoyo en Irak

Receptivo a la posibilidad de extender las represalias militares a Iraq por su potencial desestabilizador en el terreno de la proliferación de armas de destrucción masiva y por sus presuntos vínculos con la red terrorista Al Qaeda, Havel explicó personalmente a Bush en la Casa Blanca el 18 de septiembre de 2002 que una guerra contra el país árabe le parecía admisible siempre y cuando Estados Unidos no actuara unilateralmente, la intervención se apoyara en una “gran coalición internacional” y el régimen de Sadam violara los nuevos mandatos de la ONU.

El 20 de setiembre de 2002, en el discurso que pronunció en New York, ante graduados universitarios, que tituló Václav Havel: el Dramaturgo como Presidente, realiza un balance de su Presidencia a poco tiempo de finalizar el mandato en el que dice: “se acerca la época en que aquellos que me rodean, el mundo y mi propia conciencia ya no me preguntarán cuáles son mis ideales, ni me preguntarán qué deseo cumplir y cómo quiero cambiar el mundo, sino que comenzarán a preguntarme qué he logrado, qué ideales he cumplido y cuáles fueron los resultados, cómo quiero que sea mi legado y qué clase de mundo quiero dejar detrás de mí”

Dos meses después, tuvo a su cargo el discurso inaugural de la Cumbre de la OTAN que se reunió en Praga, en un momento que la lucha contra el terrorismo internacional y el eventual ataque a Irak ya dominaban la agenda internacional. Dijo entonces: “Entender a otras personas, otras culturas, otras costumbres y el esfuerzo de no despreciarles, sino construir junto a ellos una red de relaciones basadas en la igualdad obviamente no significa que deberíamos renunciar a nuestros propios criterios o normas y ocultar nuestra convicción para crear un clima agradable. Todo lo contrario: las verdaderas relaciones de amistad no se pueden apoyar en mentiras, solamente podrán crecer de una tierra fértil de sinceridad mutua”.

Con tozudez, Havel quiso terminar su presidencia sin novedad, y lo consiguió. El 30 de enero de 2003, en vísperas del mutis institucional, que hizo con unas cotas de popularidad entre sus paisanos todavía altas, Havel volvió a las portadas de la prensa internacional como uno de los ocho gobernantes europeos signatarios del documento de apoyo a la política de Estados Unidos frente a Irak que impulsaron el británico Tony Blair, el español José María Aznar y el italiano Silvio Berlusconi.

Apoyo a los disidentes cubanos

Aunque está retirado de los flashes de la política, sigue hablando a través de su pluma. Los cubanos que luchan contra la opresión de Castro siempre han tenido en Havel a un gran amigo y apoyo. Ha escrito: “El futuro de Cuba le pertenece a su pueblo y el país entrará, finalmente, en el camino hacia la democracia, la justicia social y la prosperidad económica verdaderas. Estoy convencido de que cuando esto ocurra, no sólo los cubanos experimentarán un renacimiento nacional, sino que toda la cuenca del Caribe se beneficiará enormemente de este acontecimiento. ¿Es tan absurdo imaginar que, una vez que Fidel Castro se haya ido y la sociedad abierta haya sido reinstaurada en la isla, se pueda ver en toda la región el mismo milagro que vivimos en Europa Central desde 1989?”

El mes pasado, Havel acusó a la Unión Europea (UE), sobre todo a países como España, de plegarse a los deseos del régimen de Fidel Castro al decidir no invitar más a sus recepciones o fiestas en La Habana a los disidentes cubanos. En una columna titulada “El indecente homenaje a Fidel Castro”, publicada el viernes en el diario Le Figaro, el ex mandatario lamenta que una de las instituciones “democráticas más poderosas y fuertes del mundo” como es la UE, instituya un “apartheid diplomático”.

“No hay otro medio mejor para ensuciar el noble ideal de libertad, igualdad y respeto de los derechos humanos que la UE defiende. Para proteger a sus empresas en la isla, los países de la UE representados en La Habana dejarán de invitar a gente con espíritu abierto a sus embajadas al menor gesto de un dictador y sus complices”, lamentó Havel.

Según el ex mandatario, la visión “estrecha” del jefe de gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, se ha impuesto a la hora de tomar esta decisión.

Su legado, su mejor obra

En definitiva, la lección definitiva de Havel y su obra es que creamos en nostros y en nuestra capacidad para cambiar la Historia. Su tenacidad y su fe a la hora de creer que podemos influir verdaderamente en los acontecimientos políticos es el signo indiscutible de Havel y quizá también de nuestra civilización.

Como escribió en Cartas a Olga: “Esa necesidad nuestra, irreprimible, de trascender los horizontes situacionales, de cuestionar, conocer, explorar, entender, buscar la esencia de las cosas, ¿qué otra cosa es esa necesidad sino otra de las formas de aquel anhelo interminable por recobrar la integridad perdida del ser, aquel anhelo del yo de regresar al ser? ¿Qué otra cosa es sino ese anhelo intrínseco de despertar al propio ser oculto, adormilado, olvidado tantas veces, y a través de él alcanzar aquella plenitud e integridad de la existencia que nuestra intuición nos permite vislumbrar?”

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