A pesar de ello, en estos momentos Romney tiene 300 delegados más que él. De nuevo, Ron Paul y Newt Gingrich ocuparon las últimas posiciones.
Aunque pueda resultar contradictorio, de poco le ha servido esta victoria a Santorum puesto que Romney le saca una gran ventaja en número de delegados y además ha obetenido el apoyo de dos figuras republicanas como Jeb Bush y Jim DeMint (
ABC).
A modo de aritmética, lo resume así
Clarín: para ser el candidato a enfrentarse a Obama, Santorum necesitará lograr el 74% de los delegados que quedan en litigio, de ahí su insistencia en que la contienda no ha terminado.
Lo cierto es que la victoria de Santorum fue holgada, se trataba de un Estado conservador, de ahí las palabras del triunfador:
“no estoy compitiendo como un candidato conservador a la presidencia. Yo soy el candidato conservador a la presidencia”. (
El Periódico). Recibió adecuada respuesta por parte del portavoz de la candidatura de Romney, Ryan Williams:
“es como un equipo de fútbol americano que festeja un gol de campo cuando va perdiendo por siete touchdowns con menos de un minuto por jugar” (
Clarín).
En definitiva, y a modo de resumen,
La Razón explica muy bien el fenómeno que se ha producido en estas primarias: “Santorum cobra confianza en Luisiana aunque los números avalan a Romney”. Santorum siguió atacando a Romney, definiéndolo como el peor candidato del partido republicano para las elecciones de noviembre y le acusó de ser inconsistente a la hora de defender sus opciones políticas.
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