Ya olvidada la edad de oro de las presidencias de Bill Clinton, Wall Street ve con preocupación la posibilidad de que un demócrata llegue a la Casa Blanca, aun cuando la comunidad financiera, dividida, no logró unirse en torno de un candidato.
La comunidad financiera, dividida
“Wall Street comienza a reaccionar a la posibilidad que los demócratas dirijan no sólo el Congreso, sino que también la Casa Blanca”, dijo el economista independiente Joel Naroff.
Un sondeo de la cadena CNN daba en diciembre vencedor a cualquier demócrata frente a los republicanos. Y el Wall Street Journal, informaba en su sitio de internet que los demócratas ganan con un 62,3%.
“Observamos la reacción típica: los republicanos son buenos para el mercado, los demócratas malos”, agregó Naroff. “Algo que no es necesariamente verdad, ya que la Bolsa fue increíblemente perfecta bajo los años Bill Clinton (1993-2001), pero esto anuncia cambios, y por lo tanto muchas incertidumbres”.
La principal inquietud entre los inversionistas es el sistema de contribuciones.
“Wall Street sacó provecho sin duda alguna de la política fiscal del gobierno de George W. Bush, lo que hace que los inversionistas se inclinen por los republicanos, menos susceptibles a revertir el recorte de impuestos”, favorable para las empresas, explicó Gina Martin, economista de Wachovia.
Después de los resultados divergentes en las primarias de Iowa y de New Hampshire, la batalla muy apretada entre candidatos que rivalizan en promesas de cambio aumenta a las confusiones de una comunidad ya golpeada por una persistente crisis financiera.
Señal de que la confusión reina en lo mercados, Hillary Clinton parece ahora la ganadora de la nominación demócrata con un 58% en intrade.com, sitio de internet donde se pueden comprar títulos en apoyo a los candidatos. En vísperas de las primarias de New Hampshire, que ganó Hillary en forma sorpresiva, Obama era el favorito con más de 70%.
La inclinación tradicional de la comunidad financiera hacia el partido republicano ha mermado con el empeño de varios pesos pesados del mercado hacia la causa demócrata.
El multimillonario Warren Buffet, muy escuchado por los inversionistas, dio su apoyo a Hillary Clinton y Barack Obama, mientras que los dueños de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, y de Morgan Stanley, John Mack, hicieron contribuciones para la campaña de la ex primera dama.
Según el Center for Responsive Politics, que estudia el financiamiento de los partidos políticos, las contribuciones de las sociedades de inversiones se dirigieron en primer lugar hacia Clinton (4,74 millones de dólares hasta octubre de 2007), luego hacia el ex alcalde republicano de Nueva York, Rudolph Giuliani y en tercer lugar hacia Obama.
Pero los economistas subrayan que a diez meses de la elección, Wall Street todavía no definió sus candidatos.
En la actualidad, “los diferentes candidatos demócratas son todos colocados en la misma cesta”, afirmó Naroff.
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