Casi todos coinciden. En Europa hay una grave crisis de liderazgo y el modelo propuesto por Chirac, Schroeder y al que se ha sumado con entusiasmo el recien llegado Zapatero, que preconizaba una hegemonía galo-germana no es apoyado ni entendido si quiera por sus propios compatriotas. A Europa ya sólo le queda Blair, puesto que no está Aznar, y ese modelo flexible, abierto, atlántico, dinámico, reformista y liberal.
Rotundo NO de Holanda a la Constitución de Chirac, Schroeder y… Zapatero
Mientras se cerraban los colegios electorales en Holanda y, poco después, su
Primer Ministro anunciaba el triunfo rotundo del No a la Constitución
Europea, los teletipos de la Europa entera comenzaban a desgranar el suma y
sigue de consecuencias a lo que es ya un fracaso evidente de la dirigencia
política actual en el viejo continente. En España y durante la sesión de control
al gobierno, nuevo debate entre el presidente Zapatero y el lider de la
oposición, Mariano Rajoy. Este recomendaba al mandatario español reafirmara el
papel de España en Europa y no hiciera seguidismo de quienes han claramente
perdido la convocatoria. Recordaba que en España hubo pocas explicaciones y que
no se hubiera ganado el referéndum sin el apoyo del centro derecha. No así en
Francia, donde los socialistas, como Zapatero, votaron masivamente contra la
Carta Magna. Zapatero pedía al PP más “europeismo” y respeto por un Chirac y
Schroeder, “que llevan 40 y 20 años ganando elecciones…”
Así las cosas,
parece que la mayoría de analistas personalizan el fracaso de las consultas en
Chirac y Scroeder y a la falta de liderazgo en una Europa contradictoria que se
ha dejado llevar, desde la guerra de Irak, por fáciles recetas populistas y
electoralistas para consumo interno, que la “constitución” ponía en peligro. La
Europa continental se mira el ombligo y Blair se ha quedado sólo en una
Europa ayuna de liderazgos serios.
El diario “The Guardian´”afirma que
“antes del domingo nadie estaba muy seguro de qué resultado quería Blair sobre
el voto francés sobre la Constitución”, pero que tras el resultado negativo hay
que tener en mente que “en un mes Reino Unido heredara la presidencia de la
Unión Europea y le tocará a Blair limpiar un gran desastre, un desastre que
puede ser mayor si los holandeses dicen no hoy (por ayer)”.
El periódico
“The Times” recuerda también que el 1 de julio se inicia el semestre de
presidencia europea y que este tiempo puede ser utilizado por el primer ministro
para diseñar el tipo de Europa que más le interese al Reino Unido.
“The
Guardian” opina también que en Downing Street “ven una fase en Europa en la que
Blair es el último gran hombre que se mantiene en pie” ya que el presidente
francés, “Jacques Chirac está herido de muerte”, mientras que la posición del
canciller alemán Gerhard Schroeder se debilitó en las últimas elecciones
regionales.
The Guardian insiste en que “la tendencia en Europa va en
dirección británica”. “Durante casi una década el viejo motor franco-alemán
perdía velocidad mientras las dos naciones tenían problemas económicos”. El
rotativo explica que la ampliación de la UE ha traído a los antiguos estados
comunistas que prefieren las llamadas economías liberales anglosajonas que el
modelo social francés con sus protecciones estatales y regulaciones.
El
diario explica que “como resultado de ello ha habido importantes derrotas para
Francia y Alemania, rechazando su elección de presidente de la Comisión, los
contenidos de la propia Constitución, un documento que los franceses han llegado
a llamar la constitución británica”. Ademas, el rotativo añade que
“simbólicamente y más doloroso para los franceses es que la lengua no oficial en
los pasillos de Bruselas sea el francés”.
Las razones del No
Las razones al “No”
siguen siendo sopesadas por los analistas europeos. Tom Goeller escribe en el
portal Tech Central Station que “los franceses se opusieron a la constitución
por una multitud de razones: algunos temían que creara un super-estado ajeno al
orgullo francés y al propio entendimiento, porque difuminaría la soberanía.”
Otros, sostiene, votaron contra él para expresar su desavenencia con la clase
política francesa: “También quisieron extender sus pulgares hacia abajo a una
posible entrada de Turquía en la UE. En pocas palabras, el No a Europa en
realidad fue un esfuerzo por poner en aprietos al gobierno francés. Funcionó.”
Por último se acuerda de Chirac, al señalarlo como el gran culpable al que le
compete lo que el poeta alemán Goethe exclamó alguna una vez en su “Aprendiz de
hechicero”: “Lo que le queda es ser salvado por los espíritus que
invocó”.
Muchos coinciden en que el “No” fue un rechazo manifiesto a las
políticas de Chirac y de su Gobierno, instaladas en el inmovilismo político y
cultural. Sylvia Charat también se suma a esta impresión al decir que este
referéndum “fue sólo un pretexto para confirmar una impresión extendida entre la
clase política francesa, para extender el miedo entre los trabajadores, para
proporcionar una política de seguro a un estado del bienestar cercano a la
bancarrota. Fue un referéndum acerca del tipo de sociedad que quiere Francia.
Esto es por lo que el resultado era conocido ya por la mayor parte de nosotros:
era un No al libre comercio, y Si a una sociedad colectivista.” La analista
también descalifica a Chirac al decir que su incapacidad para gobernar “es más
obvia que nunca. El presidente francés pidió a los votantes una y otra vez que
votaran Sí. Se implicó tanto en la campaña del referéndum que la mayoría de los
votantes del No, ya fueran de derechas o de izquierdas, votaron contra Chirac.
El repudio no podría haber sido más duro: el 56% dijo No con una de las
participaciones más altas en unas elecciones (participó más del 70% del
electorado).”
Los holandeses han celebrando su referéndum y
han dicho no. Pese a que los líderes de los mayores partidos holandeses
hicieron un último llamado urgente al electorado, de 12 millones de personas,
para que voten por el Sí. Según los sondeos, los holandeses temen una
disolución de su pequeño país en la Europa ampliada. Entre otros argumentos para
el rechazo, figuran las críticas holandesas al euro y el hecho de que los
holandeses son los mayores contribuyentes netos al presupuesto de la UE.
Casi todos coinciden. En Europa hay una grave crisis de liderazgo y el
modelo propuesto por Chirac, Schroeder y al que se ha sumado con
entusiasmo el recien llegado Zapatero, que preconizaba una hegemonía
galo-germana no es apoyado ni entendido si quiera por sus propios
compatriotas. A Europa ya sólo le queda Blair, puesto que no está Aznar, y ese
modelo flexible, abierto, atlántico, dinámico, reformista y liberal.
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