Política

¿Y el Plan de Gobierno?

Basta analizar el escenario coyuntural de Argentina para advertir que hemos perdido un año más sin avanzar hacia una reforma estructural concreta.

Gabriela Pousa
Para esta pérdida de oportunidades no hay excusa que valga. Improvisación,
enfrentamientos contra distintos sectores de la sociedad, un excesivo énfasis en
lograr un estilo diferente y una sucesión de medidas efectistas tan sólo para
consolidar el poder, parecen haber sido los únicos desvelos del Presidente.


Los problemas que la sociedad manifestaba como prioritarios un año
atrás, siguen a la orden del día. Inseguridad, desempleo, cruzadas piqueteras,
colapso educativo, salud pública desvastada, son parte de esta
escenografía.

No se esperan soluciones mágicas pero resulta alarmante
observar que no hay siquiera, una predisposición hacia la ejecución de políticas
consecuentes con la erradicación definitiva de problemas. Nada. Creer que
Kirchner mantiene la crisis voluntariamente no es serio. Por ello, es dable
suponer que, la inacción y el error, devienen de la ignorancia y la incapacidad
para ejercer el poder. ¿Le basta a Kirchner con tener un poder que sólo se
refleja en encuestas y sondeos? Lo que se puede afirmar sin titubeos, es el daño
extremo que le hace al país, el poder sin ejercicio.

En definitiva, lo
que diezma la credibilidad y la paciencia es que, a los conflictos preexistentes
se sumen otros cuya causa responde a intereses sectarios. Las desinteligencias
dentro del Gabinete gravitan en la ciudadanía, y el estilo individualista del
Presidente impide la obtención de resultados eficientes. Néstor Kirchner quiere
los laureles de las bienaventuranzas pero de ninguna manera está dispuesto a
aceptar el costo de la negligencia.

Menos todavía, admite las
responsabilidades intrínsecas al cargo. Graficando, es como si el primer
Mandatario calculase el porcentaje de popularidad que gana o pierde, según la
medida o parche que instrumente. En consecuencia, todo lo que reste, queda
descartado de cuajo. Un ejemplo: pese a que las leyes -y la Constitución misma-,
facilitan la penalización de los cortes de ruta, el Gobierno continúa tolerando
esos actos. En el “mientras tanto”, algunos ministros o funcionarios, tratan de
justificar lo injustificable hasta que el delito queda evaporado tras un titular
mediático o un correveidile en pasillos de Tribunales. La impunidad se ha
institucionalizado.

Asimismo, la soberbia del kirchnerismo hace que toda
idea diferente sea denostada y entendida como amenaza. “Para quien tiene miedo,
todo son ruidos” decía Sófocles. Eso es lo que ha sucedido, sin ir más lejos con
la cena en el regimiento de Patricios. Este último dislate del Presidente se
analiza a sí mismo. ¿Sabrá Kirchner cómo salir del ridículo? Vuelven las listas
negras. Vuelven los juegos de espías. Vuelve la persecución. En definitiva,
vuelve todo a foja cero. Es cómo si Néstor Kirchner, el 25 de mayo último,
hubiera asumido al gobierno.

¿Qué se rescata de todo el resto?

La
estabilidad económica un tanto precaria, fue obra de la soja más que de una
política estructurada. ¿Qué puede esperarse? Más de lo mismo. .. Kirchner debía
viajar a la III Cumbre de la Unión Europea y América Latina que tenía lugar en
Guadalajara, México. Se trataba allí: el Multilateralismo, la Cohesión Social y
la Integración Regional. La pregunta de rigor es: ¿A qué iría entonces el
Presidente?

La decisión de no viajar no devino de una gripe sino de la
realidad: Kirchner no tiene qué mostrar. En el país puede actuar demagógicamente
y convocar a Piñón Fijo para atraer masas pero afuera no. En materia de
integración y convenios multilaterales, Argentina acaba de mostrar cómo se rompe
un contrato sin siquiera esforzarse por mantener los vínculos de cordialidad
diplomática mínimos. Fue el Presidente mismo quién impidió a Rafael Bielsa
matizar la rispidez de la situación digitalizando caprichosamente los viajes del
Canciller a Chile. La titular de Cancillería chilena debió cruzar las fronteras
para hallar una explicación. Por más que la maquinaria de comunicación oficial
trate de mostrar inalterable la “amistad” con Ricardo Lagos, los hechos no
pueden falsearse. Por otra parte, esta semana se lo vio a Lagos acompañado de
los Reyes de España, aunando criterios entre pares…

Otro dato a
considerar, es la desviación que subsiste en el entorno gubernamental respecto a
la ideología del nuevo premier español. El socialismo de Rodríguez Zapatero se
encuentra en las antípodas del progresismo kirchnerista. Hoy, en Argentina, el
Mandatario español sería un líder liberal, no nos engañemos… Hay intereses en
juego con firmas ibéricas (administradoras algunas de las principales
productoras del sector petrolero) como Repsol YPF, acusada de extorsión primero
y, posteriormente, agraviada por parte de los piqueteros… A favor está la
última negociación con las telefónicas aunque el buen uso de eufemismos puede
estar significando aumentos encubiertos. Para qué iba a ir Kirchner si el
papelón ya está hecho… Más allá de la foto no hay nada que Kirchner pudiera
traer luego. De allí que hasta último momento el viaje se mantuvo en suspenso.
Ir sólo a buscar apoyo para renegociar la deuda es poco serio. Afuera esperan
hechos concretos, y mantendrán firme el reclamo en materia de seguridad jurídica
para sus inversiones en este suelo. Sí, es factible encontrarse con medios de
comunicación vendiendo éxitos tras la Cumbre, aún cuando estos, sólo tengan
evidencia empírica en fotografías.

Al margen o no tan al margen,
Kirchner debía llevar la propuesta para reducir la quita del 75%, aún cuando
Alberto Fernández se esfuerce en negarlo. O quizá, porque Alberto Fernández lo
niega, es que es dable esperar una modificación en el monto de la quita. No es
la propuesta en sí sino el modo como Kirchner la expondría lo que se tuvo en
cuenta para decidir su asistencia.

¿Podía el Presidente dejar de lado la
soberbia?

De regreso a casa, hubiese proferido nuevas acusaciones contra
los acreedores, empresas de servicios, etc. Nadie puede ir contra su naturaleza…
A pesar de las presiones internacionales, la crisis energética que amenaza el
suministro o el cambio de contexto internacional, Kirchner quiere enfatizar que
el Gobierno se mantiene en posición de fuerza. ¿Apariencias? Lástima que los
extranjeros ya se han hecho una radiografía exacta de lo que pasa. No hay reglas
claras, la palabra no vale nada, la impunidad reina y la improvisación manda.
Parte del “estilo K”. Nada nuevo. Ya lo decía Einstein: con idénticos métodos
nunca se han de lograr resultados diferentes.

LA DES-FORMA POLÍTICA
Finalmente cabe advertir que Kirchner viajaría acompañado de Eduardo Duhalde (no
muy dispuesto a ceder espacio en pro del discípulo díscolo) Si bien, podrían
reafirmar la tregua peronismo a esta altura ya no puede considerarse parte del
oficialismo.

El aparato partidario está en manos de Duhalde, aunque cabe
advertir que ni siquiera el duhaldismo, está organizado y unido como para
garantizar lealtad a ultranza. La historia del PJ demostró que la alianza de
hoy, es guerra mañana. Un tema preocupante es el manejo del Congreso. Hasta
ahora el Primer Mandatario pudo ir sorteando obstáculos pero, el abuso de los
decretos de necesidad y urgencia que, en 365 días, superó a los firmados en diez
años de gestión menemistas (63 decretos) y a los cuatro de inacción delarruísta
(34) es una piedra en medio de la senda. Kirchner tiene en su haber 65
firmas.

En el 2002, Cristina Fernández redactó un despacho según el cuál,
si el Congreso no convalidaba expresamente el decreto, éste carecía de valor
legal. Como es dable esperar, éste demandaba más trabajo que el arte del
cajoneo.

Nada varió en consecuencia. Sigue siendo asignatura pendiente
desde la reforma constitucional de 1994 y es que en el fondo, el decreto es la
herramienta utilizada por la mayoría de las administraciones para facilitar que
salgan los proyectos más polémicos.

La Reforma Política para los
dirigentes políticos continúa siendo un slogan sin contenido, una metodología
proselitista pero no un compromiso con el pueblo. No se trata de modificar
únicamente las listas sábanas puesto que siempre está el recurso de redefinir
los distritos electorales, como lo hiciera Perón el 52´ y como seguramente lo
hará el duhaldismo si prospera la iniciativa del Gobierno. Los cambios no llegan
porque faltan convicciones y sobran intereses oportunistas. No es fidelidad a
una ideología lo que moviliza sino la urgencia de sacar ventaja según las
circunstancias políticas. “Doing the right thing for the wrong reasons”, parece
ser la consigna. Finalmente téngase en cuenta que, sigue siendo la Primera Dama,
quién preside la Comisión capaz de resolver los avatares reformistas.

El
Parlamento tendrá mayor protagonismo en el corto plazo pero sólo como generador
de hechos aislados que puedan mantener distraído al pueblo, fortaleciendo esa
suerte de “gatopardismo” argentino. La deuda sigue siendo el tema por
antonomasia en la agenda presidencial aún cuando haya desaparecido de las
portadas. En ese sentido la revisión de pautas ante el FMI (acordada para Junio)
se anuncia como otro eje conflictivo. No asombraría que el Ejecutivo vuelva al
juego de presiones y suspensos hasta el día de vencimiento cuando la rúbrica
debe estamparse, sin titubeos. En todo, Kirchner sigue buscando su propio apogeo
desconociendo de plano la gravitación de su conducta en el escenario externo. Y
es que el desvelo del Presidente sigue estando puertas adentro.

En el
seno del Poder Ejecutivo no hay dos opiniones iguales. No hay consenso ni en los
despachos más cercanos al del jefe de Estado. En lo único que coinciden todos es
en el miedo a desobedecer al santacruceño. Eso explica quizá, el papelón de José
Pampuro en el Regimiento de Granaderos… Cabe aducir que no fueron los
comensales allí reunidos quienes tuvieron problemas con la digestión. La
“Hepatalgina” se repartió en la misma Casa de Gobierno… Bendini, Jefe del
Ejército, pasa entonces a ocuparse de ceremonial y protocolo. Si pudo ser el
empleado que baja los cuadritos, bien puede ahora dedicarse a los menús de
próximos eventos…

En rigor de verdad, lo que amenaza la gobernabilidad no
es sino el mismísimo “estilo K”. La falta de interconexión entre los
funcionarios, los intereses particulares encontrados y la incapacidad de algunos
por desempeñarse en el área a la cuál se los ha asignado, es una afrenta para el
pueblo y un modo de conspirar contra el propio Gobierno. Kirchner quiere ser
todo y termina siendo nada.

Lo que deshizo en los últimos meses no sólo,
no ha servido para solucionar los problemas, sino que ha facilitado su
incremento. Un ejemplo: Si antes la inseguridad era grave, hoy, sin una
estructura jerárquica en la policía y sin la iluminación básica en las calles –
a causa de la crisis energética- la situación se elevó a la máxima potencia.


La gestión kirchnerista se caracteriza por la oratoria. La metodología
enunciativa enfatiza el carácter cortoplazista del Gobierno. La oratoria
demagógica mantiene un alto grado de adeptos en el pueblo. Más allá de las
palabras, no hay nada que se haya alterado de manera tal que pueda garantizar un
ámbito de conflictividad más reducido en lo sucesivo. Si acaso el hartazgo
ciudadano comienza a notarse en demasía, se enfatiza aún más, la estrategia
enunciativa. Los ministros trabajan cuál Cyrano en la redacción de planes sin
considerar siquiera si el guión se adapta a la escenografía. De ese modo tenemos
ya:

– Plan de Seguridad – Plan Federal de Salud – Plan Trienal de Salud –
Plan de Desarrollo Territorial – Plan de Premios y Castigos – Plan Económico
para Tenedores de Bonos – Plan de Radarización Nacional – Plan de Obras Públicas
(¿Cuántos van…?) – Plan Nacional de Lectura – Plan de Negocios – Plan Jefes y
Jefas de Hogar – Plan Jefes de Familia En teorías pues, Argentina está salvada.
En la práctica lamentablemente no hay verificación alguna capaz de mantener, al
menos, la esperanza. Paradójicamente, en el listado falta el Plan de Gobierno,
¿un simple detalle? De todas maneras, Blumberg, los análisis mediáticos ante el
aniversario, los aumentos de tarifas, etc., no pueden ocultarse mágicamente.
Así, es que siguió incrementándose el número de planes en los últimos meses. La
implementación se parece a Godot: ese personaje de Beckett, tan esperado aunque
nunca llegó… En gran medida, a Kirchner lo ayudó la gente a mantenerse impávido
y con un consenso medianamente aceptable. No importa si la imagen positiva es de
40; 50 o del 60% en tanto, el pueblo, es capaz de destruir lo que ayer
endiosara. La reacción social no es estática, su dinamismo es volitivo. Además,
la acción sin pausa de los piqueteros no es totalmente hostil al Gobierno. Estos
grupos convierten a la protesta en algo deleznable para el resto de los
habitantes. La marginalidad ha monopolizado el reclamo de tal manera que, la
clase media, tenderá a abandonar la queja inmediata antes que verse inserta en
un marco referencial desprestigiado. Eso le otorga a Néstor Kirchner un soplo de
aire fresco. Todavía puede mover las piezas sin demasiados atolladeros. La
sociedad está sufriendo un proceso de escisión grave. No es casual que el
Gobierno haya abierto heridas pasadas. Si el pueblo está unido, la dominación es
más complicada. En cambio, si la ciudadanía se divide comenzarán las contiendas
internas, posibilitándole a la dirigencia, ganar tiempo para nuevas estrategias.
¿Por qué Néstor Kirchner insiste en el regreso a los 70…

La
imposibilidad de mostrar un horizonte concreto y proyectar un futuro menos
oscuro sólo deja como alternativa un regreso al pasado.

La raíz
ideológica de quienes tienen hoy el poder halla su nutriente en el pasado. Aquí
y ahora, no hay nada que les sirva. La ignorancia para manejar un presente y la
ceguera para ver más allá, inexorablemente los remite a tiempos inmemoriales de
dónde resucitar mitos o marcos referenciales. ¿Qué más quiere el Gobierno, que
la gente esté polemizando asuntos ya obsoletos en el mundo entero? Mientras acá
se discute por qué aparece de pronto el Che en medio de la insignia patria, los
países desarrollados planifican con miras a los próximos 50 años… Si hay
intención ideológica o mera ignorancia no queda claro. De todos modos, en ambos
casos surge una total inoperancia para manejar el presente, razón por la cuál,
el mañana se pierde y quedamos inertes, rehenes del pasado… Desde que se pusiera
la banda presidencial, el jefe de Estado se convirtió en una suerte de Quijote
mal clonado. Hoy, sigue librando batallas contra molinos de viento y abriendo
pleitos. Al principio, se adujo que era la forma de consolidar el poder. El 22%
de votos, no era muy convincente. Claro que no es el porcentaje de votos sino la
acción de gobierno lo que fortalece a un mandatario… Quizá por ello es que
Kirchner admite que “la gobernabilidad peligra”. O tal vez prevé que no es
cumpliendo años como se llega a madurar. ¿Por qué, entonces, esperar que un
aniversario sea un punto de inflexión o de cambio?

Si bien, no puede
endilgarse a Kirchner las causas de todos los males, es dable admitir que éste
ha hecho más mérito por abrir grietas que por buscar soluciones eficientes para
salir de una crisis que, a esta altura, parece estar dispuesta a
perpetuarse…

GABRIELA POUSA

(*)Lic. en Comunicación
Social/Periodismo (Universidad del Salvador) Master en Economía y Ciencias
Políticas; Estudios en Sociología del Poder (Oxford) Ensayista. Autora del libro
“La Opinión Pública: un nuevo Factor de Poder”. Se desempeña como Analista
Política independiente.

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