Política

Zapatero apoya el canje de deuda argentino, mientras los acreedores lo consideran una estafa

José Luis Rodríguez Zapatero, comprometió un rotundo respaldo a las negociaciones de la Argentina para reestructurar su deuda pública, noticia que ha generado sorpresa e hilaridad entre los organismos internacionales y en resto de los países que consideran a la oferta argentina como una “verdadera estafa”

ES EL ÚNICO QUE LO HA HECHO
En su breve paso por Buenos
Aires, el jefe de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, comprometió un
rotundo respaldo a las negociaciones de la Argentina para reestructurar su deuda
pública, aseguró que las empresas españolas “quieren quedarse” en el país y
definió a la Argentina como un “socio privilegiado” dentro de la comunidad
iberoamericana, con la que España mantiene una “asociación
estratégica”.

Las reacciones a las declaraciones de Zapatero no se
hicieron esperar. La incredulidad y en algunos casos la hilaridad se
pasearon por los principales despachos de abogados internacionales de
Londres, Estados Unidos, Japón e Italia que no dan credito el apoyo de Zapatero
a la política intervencionista de Kirchner.

A via de ejemplo, uno de los
principales operadores de bolsa que representa a los bonistas extranjeros,
Daniel Tillotson, afirmó que “muchos van a rechazar la oferta, serán más
que los que dice el Gobierno”. “Todas las organizaciones de minoristas han
rechazado la oferta, existe consenso en que el Gobierno puede pagar más, aunque
no hay consenso de cuánto tiene que ser el nivel de participación para que el
canje sea exitoso. Como sea, todo eso favorecería la no
participación.”

Pero lo cierto es que nadie ha tomado todavía la
decisión. En resumen, tras la reunión de ayer los analistas parecieron coincidir
en que sus expectativas de éxito del canje son bastante menores a las del
Gobierno.



Amigos para
siempre

No podía pedirse más: de boca de Zapatero todo fueron
elogios y promesas de apoyo, reiteradas una y otra vez delante del presidente
Néstor Kirchner, en el Salón Blanco de la Casa Rosada.


Zapatero llegó
minutos después de las cinco a la Casa de Gobierno. Ingresó por una alfombra
roja tendida en la explanada de avenida Rivadavia, flanqueado por una guardia de
Granaderos. El diálogo con Kirchner duró más de una hora. Al término, ambos
mandatarios firmaron la Declaración de Buenos Aires, paso previo a un “Plan de
Asociación Estratégica” que debería suscribirse este año, con el fin de elevar
al máximo nivel un vínculo bilateral que ambas partes califican de
“privilegiado”.

A Kirchner se lo vio relajado y satisfecho mientras el
español expresaba con su habitual tono pausado y su dicción clara el apoyo de su
gobierno tanto al canje de la deuda con los bonistas privados como a las
negociaciones con el FMI y los organismos multilaterales de
crédito.

Sobre la situación de las empresas españolas en el país,
Zapatero recordó que, desde 1991, han invertido más de 40 mil millones de
dólares, con lo que España es el primer país inversor. Diplomático, no hizo
mención a las polémicas “tarifas”, cuyo aumento reclaman las privatizadas.
Sostuvo que han invertido “a largo plazo” porque “confían” en el futuro de la
Argentina, y destacó que los sectores empresariales y los gobiernos “están
diseñando una nueva etapa de inversión” que tendrá como eje las pequeñas y
medianas empresas.

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