una saturación de debate sobre primarias y aspirantes no ayude nada a combatir la crisis
Resulta que no será Zapatero el líder socialista que pierda las próximas elecciones generales. Se ha deshojado la margarita en la dirección que apuntábamos muchos, aunque no todos por los mismos motivos. Tengo escrito que el precedente de Aznar (con ocho basta) no se podía (ni se podrá) sortear sin sufrir un primerio y serio reproche ciudadano. Es fácil deducir después que las posibilidades electorales del actual presidente del Gobierno estaban muy menguadas debido a su estrepitoso fracaso en la crisis económica. Empujado por los suyos y alentado por las encuestas, Zapatero dice adiós. El momento elegido trata desesperadamente de reducir el castigo sobre los candidatos socialistas locales y autonómicos.
El caso es que se ha abierto la carrera de la sucesión para elegir al que, con bastante probabilidad, perderá frente a Rajoy y que, a partir de ese momento, se convierta en el jefe/a de la oposición.
Creo que una saturación de debate sobre primarias y aspirantes no ayude nada a combatir la crisis y generar alguna expectativa halagüeña o confianza en nuestro futuro. Si con la apariencia de ser el máximo responsable las cosas no podían ir peor, ahora que estamos en funciones la conclusión puede ser espantosa (si hubiera margen).
Se va Zapatero del Gobierno, se va Belén Esteban de Telecinco,… la verdad es que hay días que nos vemos desbordados por las noticias.
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