El presidente de EEUU, George W. Bush, cierra hoy su gira por Oriente Medio con una nueva ronda de entrevistas con líderes regionales y un discurso de apoyo a Mahmud Abbas para que continúe con sus acercamientos a Israel.
Para reforzar el diálogo israelopalestino
Bush no había hecho mención alguna a la paz ni al diálogo entre palestinos e israelíes durante su discurso del viernes antes el parlamento del Estado hebreo. Su imagen se había vuelto a deteriorar en Oriente Medio en general y entre sus dos aliados estratégicos, Arabia Saudita y Pakistán, en particular.
Bush comenzó su jornada con una reunión con el nuevo primer ministro paquistaní, Yusaf Raza Gilani, en el hotel en el que se aloja en la ciudad turística de Sharm el Sheik. El contexto no era casual: se encontraban en el escenario de la última tregua entre israelíes y palestinos.
Tras la breve entrevista, Bush compareció ante la prensa para explicar que la conversación giró en torno a los problemas económicos de Pakistán y a la lucha global contra el terrorismo. El líder estadounidense relacionó el paro y la escasa renta per cápita con la capacidad de captar seguidores de los fundamentalistas violentos.
“Un área en la que nuestras relaciones pueden ser productivas es la economía, porque si la gente tiene la esperanza de encontrar trabajo, eso dificultará a los extremistas y terroristas buscar refugio allí (en Pakistán)”, señaló el presidente de EEUU.
No quiso dejar de lado la inflación, porque el crecimiento del precio de los alimentos está provocando una grave situación de desabastecimiento para los más pobres de Pakistán. Bush prometió ayudar a Islamabad a desarrollar cultivos, particularmente de grano, para frenar la hambruna de sus compatriotas.
Por su parte, Gilani reaccionó positivamente a las iniciativas de Bush subrayando que la mayor amenaza global son el extremismo y el terrorismo. Tras su entrevista con el paquistaní, Bush inició su reunión con el rey jordano, Abdalá II, uno de sus grandes aliados en la región, y recibió después en su hotel al primer ministro palestino, Salam Fayad, y al vicepresidente chií de Irak, Adel Abdel Mahdi.
El mandatario estadounidense cerró su jornada con un esperado discurso a las 15.00 hora local que servirá para inaugurar el Foro Económico Mundial para Oriente Medio. En su intervención respandó a Abbas, exigió a los países árabes un mayor apoyo “no sólo de palabra” hacia los palestinos y pidió a los israelíes que suavicen las restricciones que imponen a los palestinos.
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