…desde las filas socialistas deslocalizadas en Cataluña se ha advertido a ZP que “sí cae el Estatuto, caerá también el Gobierno”. Por allí no se andan con chiquitas. Con todo, la política española se ha convertido en el juego de Antón Pirulero. Los nacionalismos y ETA llevan la iniciativa. Y quien no lo aprenda, pagará la prenda.
José Miguel Alvarado
Oigo a la vicepresidenta De la Vega en los desayunos de la TV uno. Apela a la responsabilidad política del gobierno en la acción política. ¡Con la que está cayendo! Presencio como después del collar de la Moncloa, que el Papa Benedicto convirtió en un Rosario, la conductora del programa obsequia a Mari Tere con un breviario para una vicepresidencia feliz. Y ella dice “qué bien…”
Breviario puede venir de sucinto, pero el breviario es un libro que contiene el rezo eclesiástico de todo el año. De pronto, se me ha desdibujado la laicidad extrema del ejecutivo ZP y el rostro transfigurado de la Vice se me aparece muy conventual.
En cualquier caso, no creo que dure mucho esa mística jacobina que escapaba de la apaciguada pantalla televisiva. Se aproximan días difíciles y al talante se le ha visto que tiene poca cintura. Que no admite la crítica. Ahora toca la soca-tira de los presos de ETA, que es un “deja-vu”, y la bronca del Constitucional a cuenta del Estatuto Catalán, un conflicto preterido si hacemos caso al presidente Zapatero, y no tan preterido si atendemos a las posibles consecuencias.
La primera es que desde las filas socialistas deslocalizadas en Cataluña se ha advertido a ZP que “sí cae el Estatuto, caerá también el Gobierno”. Por allí no se andan con chiquitas. Con todo, la política española se ha convertido en el juego de Antón Pirulero. Los nacionalismos y ETA llevan la iniciativa. Y quien no lo aprenda, pagará la prenda.
Mucho me temo que el juicio del 11-M, la desaceleración económica y la subida de la hipoteca pondrán la guinda a una legislatura errática que, por unas cosas o por otras, tiene a la Nación confusa. Tanto, que los españoles creen que todo empeorará en el 2007, pero también que a ellos les irá mejor. Lo que parece una paradoja, puede, sin embargo, no serlo. ¡Cosas de la lógica!
Ya se sabe, por otra parte, que la esperanza es lo último que se pierde, aunque el calentamiento sea global. Esto último lo ha dicho Al Gore en la capital de Gallardón, bajo la mirada atenta de ZP, quien “quizá”, con el espíritu revisionista que le caracteriza, se planteaba como darle la vuelta al pensamiento aristotélico, según el cual la naturaleza no hace nada en vano.
El hecho es que ha empezado a cundir el pánico político por la proximidad de las citas electorales y tras la macro manifestación olímpica del Foro de Ermua, el ejecutivo, alertado y zarandeado, se ha instalado en el ¡mamáaa… pupa!. Que viene “la derecha extrema”.
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