Un escritor importante que plagia, aunque sea una mínima y secundaria parte de su obra, comete un fraude de ley, pero provoca también un desencanto profundo a sus lectores.
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Miércoles, 28 de octubre 2026

Un escritor importante que plagia, aunque sea una mínima y secundaria parte de su obra, comete un fraude de ley, pero provoca también un desencanto profundo a sus lectores.
Santi Lucas
Sobre el escritor Alfredo Bryce Echenique pesa una grave y porfiada acusación de plagio. Varios autores, en una nómina de afectados que crece cada día, denuncian que Bryce Echenique ha copiado colaboraciones periodísticas u obras narrativas en proporciones variables pero, según ellos, con rastros y sellos inconfundibles que delatan el escamoteo. El Premio Nacional de Narrativa en 1998 y Premio Planeta del 2002 se enfrenta al peor cargo sobre un escritor, aunque su caso no sea único.
La justicia, los críticos o los lectores determinarán finalmente, cotejando con lupa los originales, si hay una apropiación indebida, un parecido razonable o una imputación falsa. En todo caso, sería inconveniente que toda su obra se ponga de golpe bajo sospecha. La balbuciente respuesta, cuando no el mutismo absoluto, del peruano ante sus denunciantes no contribuyen nada a aclarar las dudas al respecto ni a despejar los reproches públicos.
Puede suceder que Bryce haya tenido que recurrir en algún momento a asideros creativos ajenos para cumplir compromisos ineludibles o plazos perentorios con editores, confiando en no ser descubierto o en disimular mejor la copia. En algún momento, ha aludido en tono exculpatorio a simples errores, que en su misma y llamativa reiteración desvanecen por completo la excusa.
Puede que haya sufrido alguna vez la pereza, la distracción o el vacío de su ingenio y no pudiera admitirlo obligado a una lucidez sin lapsos ni interrupciones. Puede que sea casi imposible escribir siempre de forma original e inédita, y que entre tantas plumas no haya territorios comunes, descripciones homónimas, pensamientos idénticos, expresiones usuales, ideas artísticas que se parecen mucho entre sí y se repiten en distintas partes. Ojalá haya una explicación convincente que aleje las sombras del engaño sobre la producción intelectual de este gran autor.
Un escritor importante que plagia, aunque sea una mínima y secundaria parte de su obra, comete un fraude de ley, pero provoca también un desencanto profundo a sus lectores.
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