Los primeros datos oficiales de una gran economía europea han confirmado las peores previsiones. La oficina estadística italiana comunicó ayer que el producto interior bruto de la tercera economía de la zona euro retrocedió en el segundo trimestre un 0,3%
Crisis en la Unión Europea
Las cifras que publicó ayer Istat son bastante peores de lo que anticipaban los servicios de estudios italianos, que preveían un estancamiento trimestral y un crecimiento interanual del 0,3% del PIB. Con el retroceso entre abril y junio, Italia abre la puerta a la cuarta recesión en la última década.
La patronal italiana Confindustria expresó ayer ese temor de estar “al borde de la recesión”, una situación que se confirmará si la economía vuelve a retroceder en el segundo trimestre. En el segundo semestre, dicen, “se agravarán las condiciones económicas internacionales: el precio del petróleo, el cambio del dólar respecto al euro, el estancamiento de la economía estadounidense, la burbuja inmobiliaria y el aumento de los tipos de interés”. Sólo a mediados del año que viene comenzará el país a salir del estancamiento, según las previsiones de Confindustria.
El miedo a la recesión no es exclusivo de Italia. Hasta ahora sólo Dinamarca se ha deslizado por esa pendiente, pero varios países más aguardan los datos del segundo trimestre para comprobar si se han incorporado a la lista. Portugal, Irlanda y Estonia ya registraron retrocesos en sus economías en el arranque del año, por lo que es probable que repitan y se declaren oficialmente en recesión.
El peligro acecha también para otros países que aún han logrado crecer en el primer trimestre. El peso económico de esos países hace temer por la estabilidad de toda la zona euro, que corre el riesgo de retroceder ya en el segundo trimestre respecto al primero. Se trataría de la primera vez que ocurre desde que se creó, en 1999.
Alemania alentó las expectativas sobre una recuperación del continente al crecer un 1,5% en el primer trimestre respecto al anterior. Los expertos consideran ahora que ese repunte obedecía en gran medida a la situación meteorológica: un invierno benigno permitió a la industria mantener el ritmo y suministrar manufacturas a los países emergentes, inmunes, de momento, a la crisis mundial. Pero la primavera ha evidenciado un aterrizaje brusco, hasta el punto de que las Cámaras de Comercio alemanas creen que el PIB ha podido pasar de crecer a principios de año a retroceder entre abril y junio.
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