Política

Corea del Norte reconstruirá su capacidad nuclear hasta que deje de aparecer como un estado terrorista

Corea del Norte ha empezado a reconstruir la central de Yongbyon, que es su principal reactor nuclear, porque Estados Unidos no quiere que abandone la lista de los estados terroristas hasta que los técnicos verifiquen que ha dejado de producir bombas atómicas. Los norcoreanos dicen que la verificación no era “imprescindible”.

Empiezan a rehabilitar Yongbyon
Los trabajos se iniciaron ayer en Yongbyon, un complejo nuclear centrado a 90 kilómetros al norte de Pyongyang, la capital norcoreana, según la agencia Kyodo. Corea del Norte había pactado con su vecina del sur, China, Rusia. Japón y Estados Unidos que no volvería a utilizarla.

El Gobierno norcoreano ha querido poner la pelota en el tejado de Estados Unidos. Según Pyongyang, la intransigencia de Washington les habría obligado a seguir con la producción nuclear después de no cumplir su compromiso de retirar al país de la lista de estado terroristas.

Sin embargo, Estados Unidos les había advertido que no habría trato hasta que no se verificase la supuesta desnuclearización de Corea del Norte. Ante esto, las autoridades del régimen comunista respondieron que en el acuerdo que firmaron el pasado 3 de octubre no se mencionaba la verificación como un paso “imprescindible”.

Esta verificación sí se llevó a cabo con Libia. Muamar Al Gadafi tardó tres años, desde que en 2003 anunció la renuncia de su país a la proliferación de armas biológicas, químicas y nucleares, hasta que Washington aceptó, en conseguir que su país abandonara la lista de los países que patrocinaban el terrorismo.

Imprescindible o no lo cierto es que Corea del Norte no sólo ha cumplido la amenaza que pronunció el 28 de agosto, es decir, que abandonaba el freno para su capacidad de producir armas nucleares, sino que también ha ido más allá rehabilitando lo que parecía haber abandonado y lo que más preocupaba a los analistas de la Casa Blanca, la central de Yongbyon.

El pacto roto

Además de la no proliferación nuclear, Corea del Norte se comprometió el pasado mes de octubre a una serie de obligaciones con Corea del Sur que podrían verse afectadas por la reacción de las autoridades de Pyongyang ante la negativa de Estados Unidos.

Para empezar, Corea del Norte aceptó firmar un verdadero tratado de paz con su vecino del sur, resolver sus diferencias mediante el diálogo y evitar las declaraciones ofensivas entre sus líderes.

Además, Pyongyang se comprometió a trabajar para lograr una eventual reunificación mediante la cooperación económica, los intercambios culturales y la reagrupación de las familias separadas por la guerra. Éste no fue un paso fácil para un régimen que ha hecho del aislamiento un elemento indispensable de control sobre su pueblo.

Por otro lado, quedó establecida una zona de pesca común en el norte del Mar de China, un enclave estratégico para los dos países, a condición de que los ministros de Defensa llegasen a un acuerdo sobre los detalles.

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