Ante la ola de optimismo generalizado en torno a Barack Obama, las huestes demócratas piden prudencia. El candidato demócrata a la Vicepresidencia de Estados Unidos, Joe Biden, ha pedido prudencia y ha vaticinado que los resultados de las elecciones van a estar “más apretados de lo que muchos piensan”.
A pesar de que todos los sondeos dan ganador al Partido Demócrata
Mezcla de estrategia, para mantener la tensión en su electoral, y de prudencia, Biden ha recordado las dos anteriores derrotas de los demócratas en 2004 y 2000 ante el ahora presidente saliente, George W. Bush.
“Nosotros hemos recorrido esta vía antes. Yo me sentía muy bien por este tiempo en la época de la campaña de Kerry. Y me sentía bien durante la campaña de Al Gore“, ha afirmado el veterano político Biden.
“Como dice el viejo dicho, esto no se acaba, hasta que se acaba. Nos sentimos bien. Nos vemos bien, pero todavía no es el final… Estas elecciones van a estar más apretadas de lo que la gente piensa que están”, ha matizado desde Ohio.
Cheney sí apoya a McCain
Mientras tanto, su rival John McCain recibía el apoyo el vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, quien manifestó por primera vez su respaldo al aspirante republicano a la presidencia.
Sin embargo, este respaldo puede representar un arma de doble filo. El de Cheney hacia McCain supone, por un lado, un fuerte espaldarazo de una figura que, aunque se prodiga poco en los medios tiene notable relevancia. Pero también identifica más al candidato republicano con George W. Bush.
En efecto, distanciarse de la política del actual inquilino de la Casa Blanca ha sido desde el principio uno de los objetivos de la estrategia del senador por Arizona. McCain ha puesto un especial empeñado en desmarcarse de algunas de las decisiones más políticas de Bush, caso, como por ejemplo, de la estrategia en Irak. Una de las frases más repetidas ha sido la de “yo no soy Bush“.
Palin pica en una broma telefónica
Sarah Palin, candidata republicana a la vicepresidencia de EEUU, ha respondido a la llamada de un humorista canadiense que se hizo pasar por el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
El humorista habló con un exagerado acento francés, le preguntó a Palin por la situación de la campaña, intercaló nombres de funcionarios canadienses inexistentes, la interrumpió con frecuencia y le dijo que la veía como presidenta en el futuro. “Quizás en ocho años”, respondió la gobernadora de Alaska.
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