El paro general no ha servido para dar tregua a la violencia en Grecia. Los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes han vuelto a cobrar protagonismo en una jornada marcada por las miles de personas que se han manifestado en Atenas para secundar la huelga de 24 horas en todo el país.
Siguen los enfrentamientos con la Policía
Grecia ha visto como se han desatado nuevos disturbios, esta vez en plena huelga general. Un grupo de unos 100 jóvenes han comenzado a lanzar piedras y botellas de cristal contra las fuerzas del orden a las puertas del Parlamento griego, en la plaza Sintagma, donde se concentran miles de personas dentro de una de las tres manifestaciones simultaneas en el centro de Atenas.
Grecia se ha paralizado por completo. Las tiendas están cerradas y los canales públicos de la televisión han suspendido su programación habitual y emiten espacios de dibujos animados aprovechando que los niños no tienen colegio. Los servicios mínimos han funcionado sin problemas en el sector del transporte, aunque se han cancelado todos los vuelos por la participación de los controladores aéreos y los barcos permanecen en los puertos.
Los sindicatos griegos rechazan el llamamiento del Primer ministro, el conservador Kostas Karamanlis, para que cancelen las manifestaciones. Karamanlis había reclamado a las centrales que se evitaran nuevos actos de violencia tras varias jornadas de disturbios generalizados.
Como antesala a este paro nacional, se ha registrado una cuarta noche de enfrentamientos desde que el pasado sábado el joven Alexandros Grigoropulos, de 15 años, murió tras el disparo en el tórax de un policía, y las protestas no hacen más que agudizarse. Los nuevos brotes de violencia próxima al estado de guerra se han saldado con más de un centenar de detenciones y varios establecimientos quemados y saqueados en diferentes zonas de Atenas, Salónica, Patrás o la isla de Rodas.
Cada día se ven más comercios destrozados, cristales rotos, olor a plástico quemado que dejan las batallas campales que se dan por las noches en las calles, sobre todo cuando irrumpen los encapuchados, los hooligans y vándalos que protagonizan los disturbios lanzando piedras, botellas y cócteles molotov contra los agentes policiales.
En el puerto de Patras grupos de radicales fueron agredidos por ciudadanos enfurecidos por la destrucción de sus tiendas. En Salónica, se registraron disturbios ante el edificio del Ministerio de Macedonia y Tracia donde la policía usó gases lacrimógenos contra radicales. Más de 100 personas han sido acusadas de ocasionar los disturbios, con cargos de robo y saqueo, y en las próximas horas tendrán que comparecer ante la justicia. Sin embargo, decenas de estudiantes que se congregan cada día en la Universidad Politécnica consideran que su actuación es correcta tras el abuso de poder las fuerzas del orden y el Gobierno.
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