Las “actas” de los contactos entre el Gobierno y ETA sacan a la luz aspectos terribles de la negociación con la banda terrorista.
Lo del “caso Faisán” huele cada vez peor. La implicación del gobierno socialista en el chivatazo a la red de extorsión de ETA se va perfilando con mayor claridad cada día que pasa. Las “actas” de los contactos entre el Gobierno y ETA sacan a la luz aspectos terribles de los términos en los que se pudo plantear la negociación con la banda terrorista.
¿A quién creer? se preguntan muchos ciudadanos. ¿A los medios de comunicación que desvelan la complicidad oficial y cercan con sus informaciones a los responsables? ¿Al gobierno de Zapatero que se pone de perfil para negarlo todo, sobre la base de que no hay versión más fiable que la suya? ¿A la oposición que reprocha al Ejecutivo con toda su fuerza la intolerable actuación que conocemos?
Las actas incautadas demuestran que el gobierno socialista está detrás del chivatazo a ETA. Los representantes del gobierno reconocieron que hubo órdenes de parar la operación contra los etarras del Faisán. “Cuando escuché las detenciones de Elosua y sus cómplices me irrité y entiendo que vosotros lo estéis” les dice el delegado del gobierno.
El gobierno ordenó a la Policía Nacional, a la Guardia Civil, a la Ertzaintza y a la Policía francesa que no hiciera detenciones. “No es voluntad del gobierno realizar arrestos”. “Se les ha comunicado a la Policía Nacional, a la Guardia Civil, a la Ertzaintza y a la policía francesa que no hagan detenciones y ha sido muy difícil pues esas órdenes no se dan por escrito” añadiría el emisario.
Zapatero debió ser informado personalmente de la negociación con ETA. Los terroristas entregaron a los interlocutores del gobierno una carta con la solicitud de que le llegara directamente a Zapatero, sin intermediarios.
Rubalcaba fue nombrado ministro del Interior para blindar la negociación con ETA y ocultar la falsedad de la tregua. Así lo explican los representantes del gobierno socialista a ETA. Rubalcaba habría ocultado pruebas de que ETA seguía extorsionando durante la falsa tregua.
Se demuestra también la utilización política de las instituciones por parte del gobierno socialista. La sustitución del fiscal jefe de la Audiencia Nacional fue parte del acercamiento del gobierno socialista a ETA. Los representantes del gobierno dijeron que “se ha hecho lo imposible en el campo de la judicatura. Por ejemplo en el caso de Batasuna”.
Los interlocutores del gobierno socialista culpan al Partido Popular de apoyar la labor de los jueces y las víctimas del terrorismo. Los interlocutores del gobierno socialista trasladan a los etarras las dificultades que tienen por la actividad y posición beligerante del Partido Popular, la AVT y los jueces contra ETA.
La legalización de Batasuna era parte del acuerdo del gobierno socialista con ETA. Las actas revelan que el gobierno estuvo trabajando para que Batasuna se pudiera presentar a las elecciones.
¿A quién creer? Es bien sencillo.
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