El asesinato de la niña de cuatro años de Huelva, Mari Luz, y los últimos casos de pederastía están removiendo los cimientos jurídicos en Europa y España. Esta semana el gobierno español aseguraba que pretende crear un registro público de pedrastas. Ahora, el ministro de Justicia admite la posibilidad de la castración química, algo que ya propuso el presidente Nicolás Sarkozy
En una entrevista al diario Expansión
“Hablamos de establecer en la ley posibilidades para que los profesionales puedan aplicar el tratamiento que convenga a cada uno. No me gusta hablar de castración química, pero hay medicamentos que inhiben el deseo sexual y funcionan para algunas personas”. Son las declaraciones de Mariano Fernández Bermejo en el diario económico Expansión.
Unas manifestaciones que recuerdan la postura del presidente de la República francesa. Sarkozy propuso hace meses la posibilidad de castraciones químicas a los violadores y pederastas que recaen y vuelven a delinquir. Entonces, el presidente francés recibió un aluvión de críticas en Europa.
Otras medidas directas
El titular de Justicia también reconoció que “se debe ver si hay que elevar las penas; afinar el sistema para que no salga nadie de prisión hasta el último día, si no tiene un buen pronóstico; y que, cuando no haya ese pronóstico, se contemple la prolongación del control después de la liberación”. Bermejo tampoco descarta tomar medidas como los chips de seguimiento.
El pasado martes, el Congreso de los Diputados aprobó por la proposición no de Ley presentada por el Partido Popular para iniciar los debates para la reforma del Código Penal y endurecer y revisar las condenas para los delitos relacionados con los abusos sexuales a menores. Una iniciativa que prevé, además, la creación de un registro específico, al margen del ya existente Registro Central de Penados y Rebeldes, que incluya los nombres de todos los condenados por este tipo de delitos, aunque la sentencia que pese contra ellos no sea firme.
Según Bermejo “los problemas de la Justicia no se resuelven poniendo más de lo que hay”. El ministro considera clave “descartar los métodos de trabajo del siglo XIX e ir a la justicia digital”.
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