El Ejército Etíope de Liberación Nacional (ONLF) ha confirmado la puesta en marcha de importantes “operaciones militares ofensivas” contra las fuerzas del Gobierno. La organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) acusó hoy al Gobierno etíope de cometer ejecuciones, torturas y violaciones entre la población civil en su lucha contra los rebeldes
Se complica la situación
El grupo de activistas, que ha reivindicado anteriormente haber socavado a finales del pasado mes de mayo la ofensiva del ejército de Etiopía, dijo que dos de sus unidades ya habían puesto en marcha dos prolongadas ofensivas en el distrito de Dhagah-Madow. El ONLF dijo que sus ataques también han conllevad la destrucción y la captura de tropas enemigas en varias unidades militares, incluidas las de Wayne y Dhagah.
“Cientos de soldados fueron capturados y las bajas son muy elevadas”, dijo el grupo en una declaración, en la que que afirma haber repelido, degradado y dispersado refuerzos de Harar, Fiq y Dhagah.
Las fuerzas de Ogaden que han estado dirigiendo una lucha de liberación por la independencia de las minorías étnicas somalíes en la región de Etiopía rica en petróleo, también afirmó que había capturado una gran cantidad de armamento pesado, municiones y vehículos militares.
El mes pasado, el grupo acusó al gobierno de Etiopía de “organizar e instigar deliberadamente un ataque armado en Oromo“. Tras esta acusación se informó que las milicias armadas de Gumuz, una región fronteriza con Omomia en la zona oeste, habían participado en el asesinato de Oromo. Se estima que 400 personas murieron durante los dos días de campaña de terror.
Por otra parte, el Tribunal Superior de Etiopía condenó a muerte a ocho combatientes rebeldes separatistas del ONLF, el pasado mes de mayo, después de haber sido declarados culpables de “matar y herir a personas inocentes”.
Denuncian crímenes contra la humanidad
En su informe “Castigo colectivo: crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad en la zona de Ogadén del estado regional Somalí de Etiopía”, Human Right Watchs documenta un dramático incremento de la violencia contra la población civil desde junio de 2007, cuando el Ejército lanzó su campaña contra los rebeldes del Frente Nacional de Liberación de Ogadén tras atacar una instalación petrolífera china.
“La respuesta del Ejército etíope a los rebeldes ha sido atacar con crueldad a los civiles en Ogadén“, denunció la directora para África de HRW, Georgette Gagnon. “Estas atrocidades sistemáticas y extendidas equivalen a crímenes contra la Humanidad, pero los grandes donantes de Etiopía, Washington, Londres y Bruselas parecen mantener una conspiración de silencio en torno a estos crímenes”, lamentó.
En sus relatos, los testigos y las víctimas hablaron a HRW de palizas nocturnas con la culata de las pistolas, ejecuciones públicas y el incendio de aldeas enteras. En el momento cumbre de la campaña gubernamental contra los rebeldes entre junio y septiembre de 2007, los testigos explicaron que el Ejército desplazó a comunidades enteras y destruyó decenas de aldeas rurales; ejecutó al menos a 150 civiles, en ocasiones de forma pública para aterrorizar a aquellas comunidades sospechosas de respaldar al ONLF; y detuvo arbitrariamente a cientos de civiles en cuarteles militares donde fueron sometidos a palizas, torturas y violaciones y otras formas de violencia sexual.
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