José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, pidió esta tarde que el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa siga adelante, después de que 18 Estados lo hayan aceptado y uno, Irlanda y en referéndum, haya dicho “no”. Todos los dirigentes europeos se han apresurado a declarar su adhesión y compromiso con el Pacto
Otro fiasco para la UE
“El Tratado no está muerto, creo que sigue vivo”, afirmó Barroso en una conferencia de prensa. “El voto negativo no resuelve los problemas que justifican el Tratado de Lisboa“, ha dicho Barroso, que ha citado especialmente la reforma institucional.
“Este voto no debe ser considerado un voto contra la UE“, aseguró Barroso, quien recordó varias veces que toda la responsabilidad política, tanto de la campaña del referéndum como del resultado, es de las autoridades irlandesas, que pidieron a las instituciones comunitarias que no se involucraran en su consulta.
La cumbre de líderes de la UE de los próximos jueves y viernes estudiará cómo tener en cuenta las preocupaciones manifestadas por el pueblo irlandés, que serán presentadas por el primer ministro irlandés, Brian Cowen.
“El Tratado fue firmado por los 27 Estados miembros, por lo que hay una responsabilidad conjunta para afrontar la situación”, añadió el presidente del Ejecutivo comunitario.
Siete años y medio de negociaciones, dos tratados, un largo proceso de ratificación repetido dos veces y muchas cumbres de discusiones. Todo el esfuerzo para reformar las instituciones europeas puede haber quedado liquidado con el “no” de menos de un millón de irlandeses, en contra de los 18 parlamentos europeos que ya han dado su “sí” al Tratado.
De acuerdo con el recuento final, los irlandeses han rechazado el Tratado con un 53,4% de votos en contra, frente a un 46,6% a favor. La participación final se ha cifrado en el 51%.
Según los datos, el “no” de los irlandeses ha sido, además, rotundo, incluso en Dublín, donde se pronosticaba una mayoría a favor del Tratado de Lisboa. En casi todas las circunscripciones de la capital, la negativa obtiene un 60% de los sufragios. Los porcentajes son similares en el resto de las 43 circunscripciones irlandesas.
Irlanda es uno de los países más pro europeos del bloque y el único que ha dado a sus ciudadanos la opción de votar el tratado, que sustituye a la Constitución de la UE, rechazada en 2005 por los votantes franceses y holandeses.
“El proceso no debe parar”
Las reacciones al resultado del referéndum irlandés se han sucedido durante toda la tarde. En líneas generales, todos los países que se han pronunciado coinciden en calificarlo de “duro golpe”, aunque ello no les impide vaticinar que “el proceso no debe parar”.
El más claro ha sido Giorgio Napolitano, presidente de Italia, quien ha dicho que “no se puede parar a estas alturas, y menos por lo que ha dicho una población que representa sólo al 1% de la UE”. Francia y Alemania han emitido un comunicado conjunto donde se lamentan del resultado pero prometen dar continuidad al Tratado de Lisboa. Desde Bélgica, Jean-Claude Junker, primer ministro del país, ha destacado que el “no” de Irlanda impide que el acuerdo entre en vigor en 2009, y Donald Tusk, premier de Polonia, ha avanzado “la necesidad de buscar alternativas”.
En España, los discursos del gobierno también van en la línea de lamentar lo sucedido y de reforzar la unidad europea. Miguel Ángel Moratinos, ministro de Exteriores, ha afirmado que “sabremos solucionarlo, mientras la vicepresidenta Fernández de la Vega ha instado a “esperar a que el resto de Estados ratifiquen el Tratado de Lisboa“.
Sin duda, hoy los más felices son los componentes del grupo Libertas. “Es una gran noticia para la democracia, es necesario que los gobernantes escuchen la voz del pueblo”, declara el director y multimillonario Declan Ganley. Da la sensación de que, una vez, las intenciones de los gobernantes europeos y la percepción que de ello tienen los ciudadanos es muy diferente.
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