Política

Obama y Arabia Saudí, contra la especulación del petróleo

Los precios han subido, sobre todo, porque la gente ha invertido en especular más de lo que han invertido en producir petróleo. La respuesta debe ser, según Obama, aumentar la ley y la vigilancia en la Bolsa. Arabia Saudí, por el momento, se ha limitado a identificar el problema.

Para devolver el precio a la normalidad
El petróleo también está marcando la agenda de las elecciones americanas. Obama, candidato demócrata a la Casa Blanca, buscará una regulación mayor del mercado de futuros de Chicago. Los dos objetivos son: más transparencia en la Bolsa y más supervisión sobre los inversores institucionales.

“Los alimentos y la energía se compran, sobre todo, mediante contratos de futuros, por los que los inversores pactan un precio con el productor meses antes de recibir las mercancías. De este modo, saben con tiempo qué es lo que van a pagar y se protegen de las subidas posteriores”, afirma un veterano inversor a este diario.

La duplicación de los precios del crudo en los últimos doce meses ha colocado a la población mundial en una situación de ansiedad parecida a la de la crisis del petróleo de los años setenta, cuando los países exportadores, casi todos islámicos, quisieron castigar a Occidente por su apoyo a Israel en la guerra del Yom Kippur.

Arabia Saudí considera que la estabilidad del sistema energético, del que forma parte por su pertenencia a la OPEP como el primer exportador mundial de petróleo del mundo, depende en buena medida del frenazo que las instituciones impongan a los especuladores, sobre todo en el mercado de futuros de Chicago.

El mundo ve cómo suben los precios del petróleo todos los días y muchos analistas afirman que podrían llegar a 200 dólares el barril. Ninguna economía industrial soportaría esta presión sin reducir su crecimiento y despedir miles de trabajadores. El comercio internacional, que depende de las comunicaciones y el transporte de mercancías, podría contraerse con el aumento del crudo.

La otra cara de la crisis financiera es la crisis de las materias primas. Los grandes patrimonios han huido de las acciones de los bancos y de la mayoría de las empresas, que  están encontrando demasiadas dificultades para financiarse. Han optado, así, por invertir en un mercado donde el crecimiento de China y la India garantizan una demanda impresionante y estable.

Cómo funciona la especulación

Los especuladores compran los contratos de futuros no porque les interese, por ejemplo el arroz, sino porque esperan que los precios suban y que otros inversores les compren las mercancías antes de que los agricultores se las tengan que entregar. Como cerraron el trato con los productores a un precio relativamente barato, esperan revender los contratos y quedarse con un margen.  

El problema es que a corto plazo, el productor no se beneficia del aumento de los precios. A medio plazo sí recibirán más dinero, porque venderán sus bienes más caros gracias al encarecimiento de la especulación.

De este modo, el efecto sobre la producción se ralentiza, porque los agricultores, por ejemplo, no tienen incentivos (más dinero) para aumentar la inversión en sus campos.

“La inflación se dispara porque los que especulan aumentan los precios sin que, por ejemplo, los agricultores puedan utilizar esas subidas para producir más alimentos”, afirma un experto consultado por Diario Exterior.  

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