Según una entrevista concedida al diario polaco Dziennik, Lech Kaczynski no firmará el Tratado de Lisboa a pesar de que la mayoría parlamentaria ya lo aprobó hace algunas semanas. El presidente considera que no “tiene sentido” hacerlo después del No irlandés.
A pesar de que lo ratificó el parlamento
El parlamento polaco ya había aprobado la ratificación de Lisboa con el apoyo del partido del primer ministro, Donad Tusk, y la formación de los gemelos Kaczynsky. Aunque sólo se había opuesto una minoría de diputados de ultraderecha, la Constitución no puede obligar al presidente de la república a sancionar el tratado.
La respuesta de Kaczynsky podría estar relacionada con las suspicacias que ha levantado entre la opinión pública de su país la cumbre energética entre Rusia y la Unión Europea. No es la primera vez que Moscú le reduce a Polonia el suministro de gas natural y tampoco es la primera ocasión en la que un presidente polaco protesta por las relaciones entre Bruselas y el Kremlin en este ámbito. En 2006, Lech Kaczynski se refirió a los acuerdos energéticos entre Alemania y Rusia como la “reedición del pacto nazi-soviético”.
Otro de los motivos podría ser que, después de la severa derrota en las elecciones parlamentarias del pasado noviembre, los Kaczynski han vuelto a las posiciones euro-escépticas que les habían dado antes la victoria en las urnas.
La razón “oficial” es que Polonia no acepta que se trate a Irlanda como a un caso aislado porque no debe romperse la unanimidad y porque “somos demasiado débiles para aceptar ese tipo de solución”. Esta posición, en línea con lo que han manifestado los conservadores británicos, se opondría a la que habrían trazado la mayoría de los líderes europeos, entre los que destacarían Merkel y Sarkozy.
En un primer momento, los dos países que manifestaron su disconformidad con dejar sin resolver por el momento el problema irlandés y seguir adelante con las ratificaciones fueron Polonia y Chequia. El ministro de Exteriores checo, Karel Schwarzenberg, afirmó el pasado 20 de junio que su Gobierno apoyaría la ratificación si el tribunal constitucional de su país la consideraba compatible con su ordenamiento.
La decisión de Kaczynsky podría retrasar la aplicación del tratado, que estaba prevista para el uno de enero de 2009 hasta la después de las elecciones europeas, a la primavera del año próximo.
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