Para el presidente del gobierno español no hay crisis ni recesión, sino “serias dificultades”. La OCDE ha publicado un informe que contradice el análisis de Zapatero: el paro español será el más alto de las naciones desarrolladas y llegará casi al 11 por ciento.
Será el país con más paro de la OCDE
España ha llegado a tener unos niveles de paro del 8 por ciento de la población activa en los últimos años y ahora se espera que entre este año y el que viene se destruya empleo hasta alcanzar el 10,7 por ciento. Los parados españoles duplicarían el número de la media de los países de la OCDE.
Ayer, el vicepresidente económico, Pedro Solbes, aseguró que España ha crecido menos de un 0,3 por ciento entre abril y junio, lo que, junto a la tendencia del primer trimestre del año, representa un fuerte frenazo para la economía y un anticipo lógico para la recesión.
Pero la palabra “recesión” se ha convertido en algo maldito para el presidente del gobierno y no suele querer mencionarla, aunque no es otra cosa que la disminución del producto interior bruto durante al menos dos trimestres consecutivos, que es el escenario con el que cuentan la mayoría de los expertos españoles para el segundo semestre de 2008.
El presidente ha vuelto a achacar el empeoramiento de la situación económica en España a la crisis financiera internacional y al encarecimiento de las materias primas y se ha quejado, sobre todo, de los precios de la energía. No ha mencionado en ningún momento por qué no incentivó un modelo económico que dependiese menos de la construcción y por qué no ha apostado por la energía nuclear en España mientras que compra a Francia la electricidad que produce con ella.
Las cifras de paro de la OCDE no engañan. España venía de un 8,3 por ciento el año pasado, que en 2008 se convertirá en un 9,7 por ciento y que acabará, como mínimo, en 2009 en casi un 11. Si, según las estimaciones oficiales, las empresas no han destruido todavía más empleo del que siguen creando, parece claro que el paro se disparará a finales de año.
Por último, el presidente del Gobierno ha enumerado las medidas que ha aprobado para hacer frente a esta situación, como la deducción de los 400 euros o la supresión del Impuesto del Patrimonio.
“En ningún país europeo se ha aprobado un plan más ambicioso”, ha sentenciado.
Sin embargo, el gobernador del Banco de España señaló en una comparecencia parlamentaria hace menos de quince días que el paquete de medidas no sólo le parecían insuficientes sino que podían “afectar negativamente a la creación de empleo” y aumentar la duración de la crisis.
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