Los investigadores americanos han construido el mapa genético de la médula espinal de un ratón. Allí se guardan muchas incógnitas de la parálisis, por enfermedad o por lesión. La investigación ha costado 1.450 millones de euros
Gracias en parte a la Asociación de Veteranos de Guerra
Existen muchas enfermedades y traumas por lesión medular, como olas que amenazan el flujo nervioso entre las extremidades y el cerebro, como el mal de Lou Gehrig o la esclerosis múltiple. Estos males los padecen más de dos millones y medio de personas en todo el mundo.
Jane Roskams, profesora del Brain Research Center de la Universidad de British Columbia, acuñó la expresión «caja negra» para referirse a los secretos de la médula espinal. “Sabemos muy poco de los genes que controlan las distintas funciones”, afirmó Roskams.
Cada célula de la médula espinal de un ratón tiene 20.000 genes. Para el estudio se ha recurrido al análisis robótico de secciones de la médula espinal del espesor de una hoja de papel. El objetivo es determinar cómo se modifican las células afectadas por la lesión o por la enfermedad, y qué genes están implicados en cada cambio.
La clave de estos estudios se encuentra en identificar los genes que contribuyen a la regeneración del tejido nervioso dañado, particularmente en los jóvenes. Esto se produce así, porque quieren determinar por qué algunas oportunidades de curarse pueden perderse con la edad y cómo puede bloquearse este deterioro.
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