Un corresponsal somalí de la BBC en Kismayo, al sur de Somalia, murió ayer asesinado a balazos. Tan sólo un día antes, el periodista había dicho que temía por su vida. Otro periodista afgano de la cadena ha sido secuestrado y posteriormente asesinado en la provincia de Helmand
Reprimen la libertad de prensa
Fin de semana negra para la prensa y la libertad de expresión. Dos periodista de la BCC en Somalia y Afganistán han sido asesinados en menos de 24 horas en países que viven conflictos permanentemente.
“No sé si puedo seguir trabajando en este ambiente hostil. Tengo mucho miedo”, confesó el somalí Nasteh Dahir. “Murió como consecuencia de sus heridas; que Dios le bendiga”, declaró por teléfono a la AFP un miembro de su familia, Mohamed Aden.
Trabajaba como periodista independiente para la BBC y para otros medios de comunicación. Estamos conmocionados por lo ocurrido y tratamos de obtener información suplementaria”.
El otro informador fue secuestrado y asesinado hoy en Helmand, una región de Afganistán que es bastión de los talibanes. “Un periodista afgano empleado por la BBC fue secuestrado el sábado a mediodía y su cuerpo ha sido encontrado el domingo en las cercanías de la localidad de Lashkar Gah”, capital de la provincia, ha informado Rahimullah Samander, presidente de la Asociación Afgana de Periodistas Independientes.
La organización Reporteros Sin Fronteras hizo público un comunicado expresando su “profunda conmoción” por los hechos y recordó que el periodista somalí “fue amenazado de muerte en varias ocasiones y por tanto se trata de una ejecución”. En el caso del afgano apenas han trascendido detalles de cómo podrían haber ocurrido los hechos.
Somalia, en guerra civil desde 1991, era en 2007 el segundo país más peligroso del mundo para la prensa, después de Irak, según el Comité de Protección de Periodistas (CPJ). Según la Coalición Somalí para la Libertad de Expresión, al menos ocho periodistas murieron violentamente el año pasado.
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