Política

Betancourt relata sus seis años de cautiverio

Ingrid Betancourt ha llegado junto a su familia a París, donde ha sido recibida con todos los honores por una comisión encabezada por el presidente galo, Nicolas Sarkozy. El Eliseo ha acogido una recepción con unos 300 invitados. “Necesitas una espiritualidad tremenda para no caer en el abismo”, dijo la política para explicar cómo consiguió sobrevivir

Reconoce que fue torturada
En presencia de sus dos hijos, su madre, su primer marido y figuras como el alcalde de París, la política francocolombiana ha recordado los terribles tres primeros años: “Estuve encadenada todo el tiempo, 24 horas al día”. “Intentaba llevar esas cadenas con dignidad, incluso si sentía que era insoportable”. Las condiciones de la selva no resultaron fáciles, incluso sin cadenas. “Todo está contra tuya”, relató Betancourt en el palacio presidencial.

“Sin sol, sin cielo, un techo verde: era demasiado, demasiado, una pared de árboles, muchas bestias, cada una más terrible que la siguiente”.

Los terroristas de las FARC, acostumbrados a desplazar a sus secuestrados de un campamento a otro, le hicieron caminar como media, 300 kilómetros a pie al año.

“Caminaba con un sombrero calado hasta las orejas porque te caen en la cabeza todo tipo de cosas, hormigas que te muerden, bestias, piojos, palos; llevaba guantes, porque todo en la jungla muerde, cada vez que intentas agarrarte a algo para no caerte, pones la mano sobre una tarántula, pones la mano sobre una espina, una hoja que muerde, es un mundo completamente hostil, peligroso, con animales peligrosos”, relató la secuestrada.

“Pero el animal más peligroso de todos eran los hombres, los que iban detrás de mí con sus grandes armas”. Cuando le preguntaron si había sido torturada, Betancourt contestó con vehemencia: “Sí, sí”, al tiempo que tachaba el comportamiento de los captores de “conducta diabólica”. “Era tan monstruoso que creo que ellos mismos estaban asqueados”, apostilló.

“Necesitas una espiritualidad tremenda para no caer en el abismo”, señaló. Su compañera de cautiverio durante los primeros años, su compañera de candidatura presidencial Clara Rojas, contó en su momento cómo todas las mañanas rezaban juntas.

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