Política

Cambio de eje en la Política Exterior de España

El eje de la Política Exterior española no sigue una orientación “estratégica” sino puramente “ideológica”. Lo importante ahora es apoyar a los líderes con los que se guarda una afinidad ideológica. Ni siquiera se tarta de mejorar las relaciones con sus países, o de mantener una alianza más a largo plazo que promueva un intercambio cultural, científico, tecnológico, económico,… entre ambos Estados.

Actualmente no sigue una orientación estratégica sino puramente ideológica
Cada Gobierno puede manejar la política exterior de la nación como buenamente entienda que es lo más beneficioso para sus intereses (los de la nación, no los del Gobierno). Si esa acción exterior es equivocada, deberá responder ante al población en las siguientes citas con las urnas.

La acción de Aznar giró en torno a los aliados tradicionales de España: Europa, América y el vínculo atlantista. Se esforzó, además, por que España tuviera un peso específico en las relaciones internacionales, por lo que invirtió fuertes sumas de dinero para incentivar la presencia de españoles en organizaciones internacionales (que es uno de los foros donde actualmente se deciden los temas más interesantes, tanto a nivel político como a nivel económico). Y en esa misma línea, se alineó drásticamente con EE.UU. apoyándole en su guerra contra el terror.

Resultado: teníamos una Política Exterior abierta al mundo en la que se atendía los interese generales de España y se buscaba una mejora de las relaciones comerciales con los demás países, esto sin olvidar la ayuda al desarrollo. En resumen: Aznar gestionó la Política Exterior buscando el interés del crecimiento económico del país a través de la incentivación de la iniciativa privada, abriendo los cauces necesarios a las empresas españolas para que expandieran internacionalmente, lo cual, pensaba él, beneficiaría a los trabajadores españoles, supondría un incremento en los ingresos del PIB.

El cambio de Gobierno trajo consigo también un cambio de orientación en la Política Exterior. Desde entonces el interés no está puesto en ver qué relaciones con qué países pueden beneficiar más a España o qué estrategias hay que seguir para trabajar por el progreso de España a nivel internacional, para que tenga más peso, o para que beneficie a la población española. Desde ese momento, el eje de la Política Exterior no sigue una orientación “estratégica” sino puramente “ideológica”. Lo importante ahora es apoyar a los líderes con los que se guarda una afinidad ideológica. Ni siquiera se tarta de mejorar las relaciones con sus países, o de mantener una alianza más a largo plazo que promueva un intercambio cultural, científico, tecnológico, económico,… entre ambos Estados. Se trata de dar cobertura, respaldo, a los gobernantes que en estos momentos ocupan esos puestos. A partir de ahora (desde hace dos años), se trata de ofrecer la foto con el líder socialista de turno.

Veamos cuáles son los aliados del Presidente Zapatero:
 
1.- Comandante Castro, gran defensor de los Derechos Humanos. Un dictardor que no permite que su pueblo se exprese en libertad ni se somete a la voz de las urnas.

2.- Comandante Chávez, revolucionario bolivariano que intentó hacerse con el poder a través de un golpe de Estado, estuvo en la cárcel por ello, y que luego fue elegido “democráticamente” Presidente. Juró su cargo sobre la “moribunda” Constitución, para posteriormente cambiarla por otra. Le echaron hace dos años y medio con una serie de revueltas, hizo como que dimitía pero no dimitió.

3.- Evo Morales, cocalero. Con su mensaje populista convenció al pueblo boliviano y le está llevando hacia la nacionalización de la economía… saltándose los compromisos internacionales adquiridos por su país. Veremos cómo respeta la libertad de prensa, la libertad religiosa,…

4.- Ajmadineyad, presidente teocrático de la República Islámica de Irán. No duda en desafiar a la comunidad internacional incrementando la inseguridad global al acceder al armamento nuclear. Tampoco es muy amigo de observar los Derechos Humanos.

La conexión entre los tres primeros es clara. Pero, ¿qué pinta un islámico radical entonces en todo esto? Pregúntenselo al alcalde de Teherán, que ha colocado una estatua de Simón Bolívar en el Parque Goftegú de la capital en presencia del Presidente de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, en abril de este año.

La conexión entre los cuatro es clara: el renacimiento de una ideología de corte socialista (en su significado de marxista), que trata de estatalizar la economía (como lo está en Cuba) y aglutinar las voluntades de los ciudadanos en torno a un proyecto común: luchar contra el imperio americano.

Parece que ese es el único incentivo de este grupo: su odio hacia EE.UU.

Y el Sr. Zapatero… ahí está. También le alimenta un odio hacia EE.UU. Lo ha demostrado en sus numerosos desplantes hacia la primera potencia mundial. Lo de sentarse, adrede, ante el paso de la bandera estadounidense en un desfile militar es sólo una anécdota comparado con otra serie de “gestos” nada amistosos hacia un país con el que no sólo habían mejorado nuestras relaciones, sino que además nos miraba como un aliado estratégico dentro de Europa (al igual que hace con el Reino Unido), lo cual se traducía en contratos millonarios para empresas españolas (sector construcción, energía,…), mayores intercambios culturales, etc.

De todos esos gestos inapropiados (no llegan a hostiles) el que más canalla le pareció a Bush fue, sin duda alguna, la retirada de las tropas españolas de Irak. Aunque no participaban en acciones de combate, le prestaban una gran ayuda a la hora de reconstruir el país, mantener la seguridad, ofrece ayuda sanitaria,… Aunque no actuaban bajo bandera de la ONU, su Consejo de Seguridad dio cobertura jurídica pata que una fuerza multinacional ayudara a reconstruir el país. Aunque Zapatero dijo que no las retiraría si había una resolución de la ONU… las retiró. Golpe bajo que el Presidente Zapatero ha pagado con la indeferencia del primer mandatario del mundo. Ni siquiera ha podido hablar por teléfono con él desde que fue elegido hace dos años, y hay temas de los que hablar.

Precisamente su antiamericanismo, que en España parece que tiene mucha audiencia, es el mensaje que le une al famoso grupo américo-islamista. Zapatero no lo puede ocultar, le pierden los mensajes demagógicos. Dice que apoya a países pobres para que salgan de la miseria cuando o que en realidad hace es simplemente darles respaldo mediático, de palabra, ante las cámaras. ¡Nada más! De hecho, estos días el mismísimo Evo Morales se atrevió a reprocharle Zapatero que aún no ha cumplido ni una sola de sus promesas de apoyar económicamente sus reformas estructurales con la condonación de parte de su deuda externa (unos 120 millones de dólares).

El proyecto bolivariano es ambicioso: poner bajo la misma bandera populista a los dirigentes latinoamericanos y formar una especie de alianza “antiyanqui”.Los posibles candidatos para esta deriva populista son: Lula da Silva, M. Bachelet, el próximo dirigente de Perú, el de Ecuador,…

Si Irán persiste en avanzar en su programa nuclear militar y EE.UU. decidiera intervenir allí, Irán contaría con el apoyo de estos líderes populistas. Una mezcla poco alentadora, teniendo en cuanta la proximidad geográfica de Cuba a los EE.UU.

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